Entrevista con Hernán Jimenez

  • “Los Justicieros son un comando de valientes ciudadanos que se han aliado para combatir crímenes cotidianos como la corrupción, la delincuencia y el chorizo. A pesar de ser una producción que data del 2006, el tema sigue siendo vigente, por lo que no nos fue difícil sentirnos identificados y encantados con la idea principal del programa piloto. Algo así como Los Magníficos, pero en un reflejo de la idiosincrasia y el ser del tico.”

    Descubrir a Los Justicieros en YouTube nos fascinó no solo al punto de ver los videos una y otra vez, sino de comentar e imitar a sus particulares personajes principales. Tal interés nos llevó hasta el creador y productor de la serie, un joven llamado Hernán Jiménez quien además de convivir con los cinco (y más) personajes en su cabeza, cuenta con proyectos importantes relacionados al cine y a la producción audiovisual.

    Hernán nos recibió con entusiasmo y en compañía de un café conversamos como lo hacen los amigos.

    Hernán y Los Justicieros
    ¿Qué formas de distribución se implementaron para que la gente conozca a Los Justicieros?

    Se ha estado vendiendo el disco de Los Justicieros, pero hace falta que lo vea alguien que le guste tanto como para que lo recomiende, claro, se va popularizando dentro de un círculo ya de por sí tan reducido que, diay, es imposible que eso generara lo suficiente para poder mantener una producción, lo chiva sería que alguien lo financiara aún a sabiendas que no va a recuperar lo invertido nunca.

    Vea Los Justicieros

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    Pero YouTube y una página dedicada a Los Justicieros funcionaría como promoción ¿cierto?

    Yo creo que ante una iniciativa así se lograría promocionar lo suficiente, y ayudaría demasiado si se tiene una constancia y desarrollo de la serie. Pero el problema es producirla, no tanto técnicamente, porque ya por tener una cámara, unas cuantas luces y una locación a la que se tenga acceso es suficiente, me refiero a lo que se gana la gente porque es mucho brete, además, producirla representa varios días de trabajo y conseguir que toda esa gente tenga el mismo tiempo libre, la misma hora, el mismo día, es un tanto complicado. Sí se necesita un presupuesto por lo menos para producirlo, luego ahí uno ve en que se va.

    (Hernán nos comenta que Ricky salía en San Buenaventura y solo habla de eso pues para él es un gran orgullo. Disimuladamente anotamos en nuestra lista de cosas por hacer: poner otra vez de moda el “qué zonch” y el “somenage”)

    ¿Como creó los personajes?

    El personaje central es Miguel. Él es uno de esos personajes que no fue creado solo por mí, sino que es como cuando uno tiene un grupo de amigos muy cercano y a lo largo del tiempo se van desarrollando personajes que son creados en conjunto, ya sea por una manera de hablar, por un dicho o por un burla hacia una idiosincrasia, o algún tipo de gente que uno ve en la calle. Miguel es el resultado de un personaje que fui creando con amigos desde que estaba en la escuela. Él es un tico que reúne una serie de características muy ticas, desde su manera de pensar, su manera de hablar, su manera de referirse a lo que le gusta, a lo que no le gusta. No podría darme el crédito, pero si me ponen a recapitular exactamente los momentos y la gente que estuvo involucrada en la creación de Miguel pues no podría dar detalles, ya que es parte de un proceso.

    A partir de Miguel se desarrollaron los otros cuatro personajes. Ricky, es otro personaje sumamente costarricense que también surgió de una manera similar, pero fue más un ejercicio de escritura.

    La escena donde están todos dentro del carro como esperando algo, esa fue como la primer zambullida hacia la creación de los personajes, dos maes sentados en un carro esperando algo que no va a suceder nunca, hablando de cualquier estupidez. Así surgió la trama.

  • ¿Ya tenía pensado dentro del programa cómo había hecho Miguel para reclutarlos?

    No demasiado claro, pero ahora después de tanto tiempo creo que la idea era un poco sobre este chavalo que tuvo una gran idea, que tiene un complejo militaresco, de pronto se jaló a una mae que estaba enamorada de él, le contó la idea y ella quedó fascinada, conoce a un señor que le habló sobre la corrupción y el chorizo, y ¡flá! lo metió también, este otro mae que es como raro, que no es que tenga un problema mental, solo que es rarísimo, es como el hermano menor ellos. Y el personaje de Rodrigo, pues no tiene justificación alguna para estar ahí.

    ¿Por qué si Rodrigo los odia tanto sigue ahí?

    Rodrigo cree en la causa y siente que hay algo que lo motiva a luchar de esa forma, pero diay, se integra al comando equivocado. Para Rodrigo todo es absolutamente absurdo, y eso lo convierte en un personaje trascendental. Él representa el punto de vista más cercano al de cualquier persona normal. Esto es porque a veces en la comedia es importante tener un ancla a partir de la cual se puede juzgar lo absurdo de los demás. Rodrigo cae mal, generalmente, pero representa lo más cercano al espectador.

    ¿La dirección de actores la hizo usted?

    Sí, la dirección del capítulo la hice yo. Estaba trabajando con Paz Fábrega que hacía la cámara, entonces pude desentenderme de eso para dedicarme a la dirección de actores. Yo creo que ellos cuatro son excelentes actores y muy capaces de interpretarse a sí mismos. A excepción de Ricky que interpreta a un personaje, eran personajes que yo tenía tan definidos en la cabeza que necesitaba que quedaran moldeados y esculpidos a la perfección, creo que no lo logré al 100% pero es cuestión de trabajo.

    ¿Estar en todo al mismo tiempo no es demasiado difícil?

    Sí, es difícil. Pero en realidad lo que más desconcierta de tratar de dirigir algo en lo que estás es como la foto que uno no sabe muy bien cómo está quedando, pero quedó muy bien.

    ¿Le afecta la respuesta de la gente respecto a los Justicieros?

    Claro que me afecta. Yo creo que en los últimos tres años me he embarcado en varios proyectos personales y éste es uno de los más cercanos o de los que más quiero. Primero porque dependía de otra plataforma para llegar a desarrollarse a plenitud, entonces me he quedado con esa espina y claro que me importa y me afecta lo que la gente pueda pensar u opinar. La mayoría de las críticas que el programa, la idea y los personajes han recibido hasta el momento me parecen super válidas y dejan ver el valor de que una idea o un proceso creativo repose y se da uno cuenta de un montón de cosas que en otro momento no notaría. Hay apego con este proyecto en particular, porque me gusta mucho el humor.

    ¿Qué opina de la gente que dijo de una vez que no sin siquiera terminar de verla?

    Pienso que mucho del cine que talvez no necesariamente engancha desde el principio termina por gustar y ser apreciado inclusive por círculos lejanos a la crítica, pero como la televisión es tan inmediata, es un efecto complicado el que se tiene que lograr, de pronto se le está presentando algo a la gente donde se le pide, primero que todo, que desacelere por un segundo y que realmente se meta en un mundo demasiado bizarro, demasiado extraño y foráneo al momento cotidiano que muy probablemente están viviendo en ese instante. Es un poco frustrante porque cuando he visto referencias similares a Los Justicieros en televisión y me ha gustado nunca ha sido la primera vez, siempre ha requerido de una constancia involuntaria, casi, de ver y de llegar a sensibilizarse ante cierto humor y desarrollar un fanatismo por la vara. Por ejemplo, (y aunque no es comparación) la primera vez que ví Seinfeld me pareció la cosa más sin gracia, aburrida, torpe y extraña, ¡simplemente no la entendía!. La ví la segunda vez porque mi hermano me hablaba mucho de ella y ya a la cuarta vez me dieron ganas de ver veinte episodios seguidos.

    Seinfeld es un ejemplo muy apegado a una fórmula, pero hay otros que verdaderamente van muy lejos de un formato televisivo ya establecido y que han sido grandísimos éxitos, claro, se necesita un público que justamente ande buscando eso y que esté anuente a que le propongan cosas nuevas. Yo no creo que necesariamente sea un defecto de nuestro medio, es una característica muy lógica.

    Y como todo, hay gente que ni lo ve y ya dice que no le gusta pero también hay gente que lo ve y lo recomienda. Las propuestas nuevas requieren un proceso de digestión

  • MIGUEL: Idealista y estratega. Peleó en Kuwait, Bahía de Cochinos, algunos conflictos armados en el Congo y más recientemente en células separatistas de Quebec. No sabe usar armas. Casi estuvo en La Penca.

    RITA: Chispas y burbujas. Toda su familia es sorda. Fundó una ONG para la protección del gato. Los domingos peina al león del Parque Bolívar porque "se le hace mucho bodoque".

    RICKY: Sabelotodo - Hacelotodo, incondicional. La bondad con patas. Trabajó en industrias de la pesca, el higo, el silicón y el aire acondicionado. Su familia tiene un hotelito en Tortuguero que se llama "El Mandíbulas".

    KEVIN: Silencio y sabiduría. Hace tres años paró de hablar. Es graduado de Ciencias Políticas en la Universidad de Qingdao, China. Tiene un problema lumbar que trata periódicamente en Houston. Le falla la motora fina, está en terapia con la doctora Katia Barboza.

    RODRIGO: Realista y pragmático. Co-fundador de Google, y sobrino de una ex-novia de Rodrigo Arias.

    La historia del porqué Los Justicieros no llegaron a la televisión. ¿Que tan dramática es?

    Lo dramático no es el proceso de cómo no llegó, sino el cómo me dí cuenta, y fue dramático, ¡pero para mí!. Yo lo propuse en canal 7, les entregué una copia, hice varias llamadas. Pasó el tiempo y pasó el tiempo y yo asumía que la cosa estaba como en proceso y que había una posibilidad de que en algún momento yo recibiera una llamada para decirme, pero eso nunca sucedió.

    En esos momentos yo todavía trabajaba como director de La Media Docena y cuando en Canal 7 se construyó el estudio nuevo para hacer Bailando por un Sueño, en el edificio viejo demolieron todo un piso porque iban a remodelar todo. Llegamos un día y había que hacer un sketch que se necesitaba una locación en un sitio que pareciera como un terremoto y el lugar nos pareció perfecto. En lo que empezamos como a armar, abrí un mueblecillo para sacar más chunches y me encontré el DVD de Los Justicieros tirado ahí, con telarañas, rayado, con asbestos, estaba como encima de un capítulo de Mr. Ed … ¡tuve hasta que quitarle un poco el polvo para ver sí era!. Yo dije: ¡Mae, no puede ser!. A partir de ahí, agarré el piloto y no lo volví a enseñar a un canal de televisión nunca más. Creo que eso que pasó fue simbólico de lo que pasa en esos canales con algunas propuestas nacionales que encuentran como raras y por lo tanto riesgosas. Y además, me parece que en esos canales median muchas decisiones más de índole personal que de verdadero análisis de propuestas nuevas y de tratar de renovar un poco una programación que es casi como de consenso general y nacional que ya está añeja. Yo no digo que Los Justicieros sea la fórmula ideal pero era una propuesta.

    (Divagamos y pensamos en un nuevo programa que debería salir al aire pronto: “Grabando por un Sueño”. Nos miramos unos a otros, luego vemos hacia el atardecer sumidos en nuestros pensamientos… o algo. Luego de reírnos otra vez, Hernán continúa)

    La propuesta para los canales era que no tenían que invertir un centavo. Nosotros traíamos esto como un enlatado pero era en coproducción, no les costaba nada. Lo que les correspondía era permitirnos hacer uso de su maquinaria para mercadear el programa, y aún así no les pareció (esto asumiendo que lo vieron). No, no, yo creo que sí lo vieron y no les gustó.

    (Hernán es poseído por el apasionamiento que corre por sus creativas venas y nos explica un poco más de sus pensamientos respecto al mercadeo y a cómo va ligado con las producciones nacionales)

    Además, sin ánimos de criticar sistemáticamente, el mercadeo juega y vende lo que sea, incluido una idea. Yo sé que muchos programas nacionales no tienen méritos en el ámbito del entretenimiento (no necesariamente que tengan o no contenido), hay ejemplos clarísimos de cosas que se le venden al público y de repente la gente lo sintoniza y se convierten en fenómenos. Creo que casi cualquier idea con la maquinaria mediática que tiene un canal de televisión o un periódico es capaz de irse en cualquier ride. Por ejemplo Andrés López que vino hace poco, hace stand-up comedy y es muy popular en Colombia, mentira que la gente aquí está pegada a la farándula y el qué haber artístico colombiano, es que de repente hay una campaña mediática muy efectiva que llena el Melico dos ó tres noches sin ningún problema y a treinta mil colones por entrada. La gente va y se conecta con alguien talentoso y bueno, pero lo que quiero decir es que de otro modo, sea en ese campo o en la tele o en el cine o en el teatro, digamos que los fenómenos mediáticos no ocurren a menos que haya una maquinaria mediática detrás de eso, y es como lamentable porque a veces uno tiende a pensar que aquí la mayoría de propuestas nuevas ya sean artísticas, digitales o para entretenimiento tienen a morir rápidamente o no se logran desarrollar en toda su grandeza porque hay un público muy reducido, y bueno, es cierto, pero muchas veces es porque no hay un interés mediático de promover eso y entonces si se promovieran propuestas artísticas incluso de manera superficial del modo que se promueven modelos, por ejemplo, diay, otro gallo cantaría.

    (Y todos cantaríamos por un sueño) eee

  • Hernán y A Ojos Cerrados
    Cuéntenos un poco más de qué trata A Ojos Cerrados

    La primera aclaración es que yo siento que entre más hablo de ese proyecto, menos hago (se ríe). A Ojos Cerrados es un largometraje que llevo más de un año diciendo que voy a hacer y que hasta ahora no lo he logrado. Es un drama, digamos, en el sentido menos pretencioso y melodramático del término, como los cortitos que he hecho hasta el momento, no es más que un experimento caro y largo, pero un experimento de qué sucede cuando uno trata de retratar una realidad muy cotidiana con personajes muy cotidianos y muy cercanos a nosotros en cámara y un poco retomando ideas no solo de los cortos, sino incluso de Los Justicieros a pesar de que no es comedia. A Ojos Cerrados es un drama familiar de una joven que creció con sus abuelos y los conflictos familiares que surgen alrededor de esa dinámica.

    ¿Impresiones sobre la tele versus el teatro?

    Lo que pasa con la tele, la cámara y el cine, es que hay una predisposición de la mayoría de los autores de sentir que cuando nos dan un guión es nuestro trabajo interpretarnos y uno siente que talvez interpretándome a mí mismo no estoy haciendo mi trabajo al 100% porque resulta tan fácil a veces y entonces la idea un poco es empezar a alejarse de eso, porque al analizarlo se da uno cuenta de que la mayoría de los actores que uno realmente admira casi en cualquier ámbito cinematográfico del mundo son actores que el 90% del tiempo se están interpretando a sí mismos en circunstancias variadas, me parece que hay un gran mérito en eso y yo lo veo cuando hacemos casting, la gente como que se fuerza, uno nota y siente el talento, pero hay tal esfuerzo por alejarse de él o ella misma que se pierde un poco.

    ¿Qué tanto cuesta financiar un proyecto como éste?

    Yo creo que no es tan difícil, la verdad. Hace diez años habría sido casi imposible hacer una película, a menos que uno tuviera mucho dinero, pero hoy no. Yo creo que lo que hace falta es que se empiecen a sentar precedentes de películas muy baratas que puedan empezar a generar dinero, y bueno, yo creo que por ejemplo ahora viene una, sé muy poco y no la he visto pero el otro día me enteré de que hay una película llamada El Cielo Rojo que costó cuatro mil dólares. Yo lo que digo es que es muy sencillo, si se toma el record de taquilla que existe en películas nacionales y se fija en cuánto sacó cada una libre pero todas han costado por encima de los doscientos mil dólares, es normal que la gente piense que no hay manera de hacer cine sin hipotecarse la vida.

    Si de repente llega alguien y puede finalmente hacer una película con cinco mil o diez mil dólares, no solo puede financiarse la película sino hacer negocio redondo. Creo que todo mundo está anuente a que se pueda hacer cine barato. Cinépolis está dando apoyo, Magaly también, empresas nacionales como Canal 7 y La Nación, entonces sí hay plataformas como para poder lanzar y mercadear un proyecto de manera alternativa.

    Cada vez hay más herramientas que son posibles de usar para que alguien simplemente agarre una cámara y haga un buen largometraje, la gente al final lo que busca son buenas historias y buenos actores.

    (Hernán compara a DeleBimba con una plataforma de información y nos arranca un aaawwwwnnnnn)

  • Hernán y sus otros proyectos artísticos
    ¿Cómo llegó a la Media Docena?

    Antes de trabajar en la Media Docena, yo estaba trabajando en un programa de televisión que se llamaba Eso que llaman Hogar (con Ana Istarú), un amigo se enteró de que andaban buscando director porque el de la Media Docena se iba para Honduras y entonces me llamaron para ver si yo les podía llevar algunos trabajos que había hecho antes, hicimos clic y a partir de ahí entré a la producción con ellos.

    Mi salida fue principalmente por nada en particular que tuviera que ver con La Media Docena, pero me gusta hacer cosas diferentes constantemente y ya tenía con ellos casi año y medio, demandaba una buena cantidad de tiempo y yo quería dedicarme a tratar de hacer esta película, y esa es como mi razón principal..

    Cuéntenos un poco sobre la experiencia de hacer stand-up comedy con público en vivo en contraposición de sus labores como productor y director

    A mi me encantó, toda la vida había querido hacerlo pero nunca me había atrevido. No comparo mucho las experiencias, pues son completamente distintas. Fue algo maravilloso cuando funcionaba. Tiende a ser menos frustrante porque va resultando a la vez que uno lo hace, sin tanta producción y planeamiento. Hice varias presentaciones privadas donde la gente se me quedaba viendo con cara de “¡que mae más patético!” pero en general las presentaciones públicas tuvieron muy buena respuesta y fue muy satisfactoria.

    ¿Nunca tuvo un público malo o alguien que llegara a basurearlo?

    No, vieras que no. Esa es la ventaja de que aquí se haga poco, realmente no existe como tanta cultura de stand up comedy como para que llegara un mae a joder. Pero sí me pasaron esas cosas inexplicables como que un día había un público tan tuanis y tan metido con uno y al día siguiente un público como un tuco de hielo. Uno nunca entiende bien eso, pero en general fue una experiencia muy positiva.

    ¿Siempre se ha sentido comediante?

    Ah si, siempre he sido muy payaso, desde que estaba muy güila. Y eso del humor es parecido al tema de Los Justicieros. Para mí fue muy rico hacer ese monólogo en público porque son las quejas que uno ha venido acumulando como desde los 12 años de “odio esto odio esto odio esto” y que talvez solo con amigos se atreve a decirlo, entonces es como satisfactorio hablar y ver que hay gente que comparte esas frustraciones.

    Quisiera escribir otro pero no he podido, ése lo presento de vez en cuando. Me llamaron para hacer una presentación en Semana U y yo iba con miedo, pero fue por mucho la presentación más linda que he tenido; al aire libre, en el pretil y a la gente le gustó. Me da como mucha nostalgia no poder seguir haciéndolo todas las noches y mostrárselo a todo mundo, pero cuesta mucho a veces encontrar los espacios y todo.

    Las primeras dos presentaciones que tuve de stand up comedy fueron las más duras porque a partir de ellas se definió el show que prosiguió, habían un montón de temas que tuve que eliminar porque a nadie le hacían gracia.

    Y bueno, el otro día estaba viendo en tele y de pronto me dí cuenta que es increíble que el animal más cercano al ser humano para hacer pruebas en los medicamentos sea la rata. Yo pienso que debe haber razones médicas en la vara pero igual… mae ¿¡la rata!?

    (Y así inició nuestra propia presentación corta y privada de stand up comedy por parte de Hernán)

Fotografías de Hernán Jiménez: Laura Alpizar Fotografías de los Justicieros: Paz Fábrega
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