Históricamente, gran parte de la producción cinematográfica que sale de Hollywood ha dependido, en mayor o menor medida, en las llamadas cintas de “género.” Esto es, un tipo de película que obedece a ciertas convenciones establecidas con las cuales es categorizada, ya sea en ciencia-ficción, fantasía, film noir, romance o superhéroes, entre muchas otras.
Una vez que un género particular se vuelve popular, tienden a surgir rápidamente muchos otros ejemplos de él (de variada calidad) buscando capitalizar sobre el interés, hasta que al final, como siempre ocurre, la moda pasa, dando lugar a la siguiente locura o tendencia.
Sin embargo, a veces surge una película que logra ir más allá, que logra trascender las convenciones de su particular género para convertirse en algo más.
Tal es el caso de la nueva película de Batman, The Dark Knight o El Caballero de la Noche (traducción un poco desafortunada, suena como título de película erótica; una mejor traducción hubiera sido “El Caballero Oscuro”) del realizador británico Christopher Nolan. Una continuación directa, tanto narrativa como temáticamente, de la excelente Batman Inicia del 2005.
Batman Inicia revitalizó la franquicia de cine del personaje luego de dos fiascos creativos a manos de Joel Schumacher que casi mataron por completo la serie. Presentó finalmente un excelente análisis de los orígenes detrás del hombre murciélago, tocando temas usualmente dedicados a un cine más “serio” y tratando finalmente a su protagonista con el respeto y atención que se merece. Además, la cinta mostró un avance en cómo personajes sacados de los cómics podían ser representados en otros medios. Sin embargo, si bien era una excelente adaptación, aún se mantenía apegada a ciertos convencionalismos del cine de superhéroe. Esto fue particularmente notorio en su último acto, donde la cinta cambia de tono drásticamente en aras de presentar un típico clímax hollywoodense del bueno contra el malo.
Esta nueva secuela no sufre de estos giros de tono en lo absoluto. Con confianza y seguridad, la cinta se vale de esos mismos convencionalismos y los transfiere a una nueva modalidad donde las situaciones y personajes adquieren una verosimilitud no antes vista en una película de este tipo (sin perder fidelidad al material original).
Poco menos de un año ha pasado desde el final de Batman Inicia y Ciudad Gótica enfrenta épocas de cambio. La guerra de Batman contra el crimen organizado ha sido efectiva, pero no sin problemas. Abundan todavía fragmentos de la familia Falcone, y han surgido muchas otras facciones criminales, cada una luchando por mantenerse aflote.
En su desesperación, los mafiosos depositan su confianza en un nuevo tipo de criminal -el Guasón- quien les promete eliminar su problema principal, Batman. Esta premisa simple se complica rápidamente cuando la cinta nos muestra que no todo es lo que parece. En juego es mucho más que un mero conflicto entre villano y héroe, entre crimen y justicia; la película presenta la lucha de un pueblo por mantener sus valores frente al caos y el miedo paralizante.
Más allá de sus ambiciones creativas, la cinta es una maravilla de producción de principio a fin. La historia y guión, por Christopher Nolan, su hermano Jonathan Nolan y David S. Goyer brilla en su construcción, tomando elementos de toda la historia del personaje y extrayendo su esencia. No obstante, nunca pierden de vista que lo que funciona en un medio, no necesariamente aplica bien en otro.
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Zepol @ Wed Aug 06 14:54:01 -0500 2008
Solo he conocido una persona que no le gusto esta cinta... pero esta misma persona fue la que me dijo que Kung Fu Panda era excelente