Aunque ya habíamos tenido el gusto de verlos rockear en vivo, la sola idea de sentarnos a hablar con ellos nos emocionaba bastante. Prácticamente autodidactas, aprendieron a tocar con guitarras de madera, metiéndose a burdeles mientras escapaban de la policía. Compartir tiempo con ellos en la soda que los vió crecer no solamente como músicos, sino como personas, convirtió nuestra tarea en más que una simple reunión-entrevista, no todos los días se tiene la oportunidad de conocer una institución musical de tal calidad. Los hermanos Vargas nos cuentan con sus propias palabras detalles interesantes de su vida musical.
¿Cómo empezó esta tradición familiar?
Alvaro: Digamos que yo la inicié. Empecé en 1958 cuando tenía cuatro años y veía a un señor al frente de la casa, tocando música ranchera con su guitarra. Yo siempre me quedaba viéndole los dedos, me iba a la casa y con una regla de madera repetía lo que había visto. Estaba seguro que esa nota que yo hacía ahí era la que él hacía. Pasó el tiempo, como al año le pedí la guitarra prestada al señor. No quería, pero cuando finalmente me la prestó, la agarré e hice la nota que él hizo. Se quedó impresionado y me preguntó “¿quién le enseñó eso?”, yo le contesté que él, porque yo lo veía hacerlo y aprendí.
Eddie: A mí siempre me gustó el bajo. Tocaba guitarra, pero como si fuera un bajo, así aprendí. Como ya masomenos nos la jugábamos, nos íbamos a tocar a la calle y la gente nos regalaba plata.
¿Cómo fue su primera presentación como grupo?
Eddie: Cuando teníamos 12 y 13 años nos fuimos a Panamá escondidos en un barco atunero de Puntarenas. Claro, cuando nos descubrieron, nos dejaron botados allá.
En Panamá encontramos a un tico que dijo que nos iba a cuidar, pero él manejaba los dólares que nos ganábamos.
Una vez Julio Jaramillo nos regaló 1000 colones, con esa plata papá compró el diario, ropa, bueno, de todo. La plata duró como tres meses.
Nos metíamos a tocar a un burdel llamado Disco Go Go, la dueña nos dejaba hacer el show pero nos escondía en el camerino para que la policía no nos agarrara. Con la plata que hicimos ahí, nos compramos las primeras dos guitarras eléctricas, para nosotros eso fue como encontrar un tesoro. Gracias a la fama que adquirimos, empezamos a tocar en otros lugares y aparte de las guitarras, compramos un amplificador. Hacíamos tanto ruido en el hotel que nos echaron, porque no podíamos dejar de tocar. Era algo muy emocionante, pero de nada nos sirvió porque cuando nos veníamos para Costa Rica, el señor que supuestamente nos cuidaba nos dijo que nos viniéramos nosotros primero en Tica Bus y que él mandaba las guitarras, el ampli y nuestro equipito.
Alvaro: Nos dijo que lo esperáramos en San Ramón y que cuando viéramos un bus con un bulto grande en la canasta, ese era nuestro equipo. Bueno, como tres meses nosotros esperando ese bus y nunca pasó. Vieran cuando llegamos a la casa, porque nos habíamos ido por año y medio. Mamá nos abrazó llorando como por hora y media. Papá también llorando allá en un rincón porque ya nos daban por perdidos.
¿Y la presentación oficial?
Eddie: Ya de vuelta en Costa Rica, empezamos a pulsearla otra vez pero en Soda El Parque, que levantó muchísimo gracias a nosotros. De aquí nos contrataron para Nicaragua, ésa fue la primera presentación oficial y luego para Centroamérica: Honduras, El Salvador, Guatemala. Al regresar acá nos llamaron para la Feria Internacional de San Salvador y allá pusimos el nombre de Costa Rica muy en alto con una canción llamada Jinetes en el Cielo, siempre la tocamos por cierto.

Compartir en MySpace 
naty @ Thu Sep 25 12:17:21 -0500 2008
Qué bueno los hermanos Vargas! Este año he tenido el placer de verlos tocar varias veces. Y qué bueno que hasta Oscar Arias los haya invitado al cumpleaños, jaja!!