Abril de 1856. Motivados por la victoria unos días atrás en Santa Rosa, el improvisado grupo de campesinos militarizados de don Juan Rafael Mora marcha hacia la ciudad de Rivas. Marchan valientes, tomando cuarteles y puertos a la orilla del Lago, resistiendo los embates de un ejército superior y mejor preparado. Suena familiar, cierto? El modelo del que se forjan las grandes historias, el pequeño en desventaja supera con esfuerzo y perseverancia a un rival que en teoría debería poder salir airoso sin el mayor esfuerzo.
Pero no hay historia épica sin un protagonista, en nuestro caso el orgullo de Alajuela, Juan Santamaría. De origen humilde, huérfano de padre, un simple tamborilero del que no se esperaba mucho más que un aporte circunstancial y olvidable. Valiente, alegre y altruista se sacrifica por su patria y en sus últimos momentos sólo le preocupa el bienestar de su señora madre. El arquetipo clásico de un héroe.
Y según muchos, muy bueno para ser cierto...
Hay estudios que dicen que el personaje de Juan Santamaría fue inventado por el gobierno para fomentar la identidad nacional. Otros dicen que su historia fue solamente una gran hipérbole. En otros países ni siquiera reconocen la existencia de nuestro héroe nacional, sustituyéndolo con otros de su misma procedencia.
Muchos dudan de la veracidad del relato heróico de la tea fulgurante, muchos dudan de la existencia del valiente erizo. Yo digo: "Qué demonios importa?"
En general la gente se preocupa demasiado por la exactitud precisa de los hechos, dudando de la veracidad de historias de leyenda o poniendo en tela de duda los motivos de las personas. No digo que esto esté mal, al contrario, es de suma importancia tener una visión crítica del mundo para no dejarse engañar por los numerosos tejedores de la mentira que habitan y/o controlan este mundo. Precisamente por esto es que uno debe eligir sus batallas.
Por estas razones sugiero que a manera de evitar la fatiga que causa la constante búsqueda de la verdad en todo, y para hacer ciertos aspectos de la vida más tranquilos, debemos permitirnos aceptar ciertas cosas como ciertas aunque tal vez no lo sean. Para decidir, sólo hace falta tomar en cuenta el factor de importancia para eligir cuales posibles mentiras creer y cuales investigar más a fondo.
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a11571 @ Mon Dec 31 15:16:39 -0600 2007
El problema es lo que pasa con la "identidad patria tica" como vos le decís, si la misma está fundada en una mentira. O sea, si vos me mentís y yo baso lo que soy y lo que pienso de mí mismo en esa mentira, el resultado de lo que yo soy, y de lo que pienso de mí mismo, no es sino una degeneración de dicha mentira, sin importar la cantidad de tiempo que haya pasado desde que se haya inventado.
Y el asunto ese de que "en Costa Rica carecemos de una identidad patria" es una falacia, es el concepto de "identidad" el que es intrínsicamente incorrecto. ¿Cómo se define identidad? ¿Qué constituye una "identidad nacional"? ¿Son símbolos patrios y leyendas nada más? En mi parecer no es tanto buscar una identidad en elementos imaginarios o simbólicos (un cholo, un yigüirro o una flor) sino en actividades y características comunes de las personas que pertenezcan a un grupo social específico, en este caso en particuar "tiqueza". Entonces no es ese nebuloso concepto de "identidad" lo que se debería buscar; es la "identificación" (y apreciación) de esos elementos sociales cohesivos que nos unen dentro del contexto de nuestra nacionalidad.