Generación C

  • “Noooooooo, future, Noooooo Future, Nooooo Future for me…” ?

    En este 2007 se cumplen justamente 30 años desde que los Sex Pistols lanzaran con esa frase su grito de guerra en el clasicazo “God Save the Queen”. Ese single se editó nada más y nada menos que en el año en el que se celebraba el Jubileo de Plata de la Reina Elizabeth II de Inglaterra, y aparte de ser un ataque virulento contra la monarquía inglesa, también era una expresión de frustración acerca de las condiciones de vida en el Reino Unido de finales de la década de los 70’s, con shocks petroleros, inflación rampante, castigo constante a la clase obrera inglesa, escasas posibilidades de empleo bien remunerado, altos indices de desempleo y delincuencia.

    ¿No les suena familiar? A quienes no les suene, pues qué envidia. Pero a quienes sí nos suena, no puede dejar de causarnos gracia el hecho de que poco importan las distancias en tiempo o espacio, la historia tiene una majadera tendencia a repetirse. Aquí estamos 30 años después en tiquicia, y exceptuando lo de la monarquía, la vara pinta parecido (y si se topan con algún trosquiillo de esos “jarkor”, a lo mejor hasta les dice que aquí también hay monarquía).

    En la Inglaterra de 1977, se hablaba de la “Generación X”; en nuestra amada tiquicia de principios de siglo, tenemos a la “Generación C”. “C” por “Callcenter”. ¿Y es que quien de entre ustedes terrícolas no conoce a alguien que esté bretiando en uno? Amigo, familiar o camarada, no importa donde viva o de qué se haya graduado (si es que se ha graduado de algo), si usted tiene entre 17 y 40 años, difícilmente se escape a esta generalización.

    Mucha gente se pregunta que si estamos bien así… Pues, diay, qué les diré…entre estar sin brete y con hambre y convertirse en una contestadora humana de teléfonos… (yo no les voy a dar la respuesta, sólo por aquello…). Otros se preguntan que ¿de quién es la culpa? (como si fuera algún delito) y no, tampoco voy a responder eso…pero sí he escuchado a quienes dicen que es culpa de la gente, de los jóvenes, que siguen estudiando las mismas carreras saturadas de siempre (no sea necio, ¡no voy a dar nombres! Ustedes los humanos tienen una tendencia de lo más frustrante a tomarlo todo como un ataque personal) y que cuando salen, se dan cuenta que no hay brete en eso y tienen que bretiar en lo que hay. Pero yo personalmente conozco gente de TODAS las carreras imaginables , desde las ciencias exactas hasta las ciencias sociales, pasando por las artes y todo lo demás que se les pueda ocurrir, que bretean en eso.

    Otra gente, como mi señora madre, afirman que es que todos somos unos vagos, que ya no estamos dispuestos a bretear de sol a sol y por una miseria como (supuestamente… ver para creer, dijo Santo Tomás…) hizo su generación, sino que lo queremos todo facilito, sentadotes todo en día, sin sudarnos (y como carajos sudar, con esos aires acondicionados con potencia no en BTU’s sino en megatones) y con grandes salariotes…diay, pues, qué te diré.
  • Y así me podría pasar todo el día entre dimes y diretes, disparando razones, explicaciones o culpas a diestra y siniestra. ¿Pero para qué? Si usted es de los que ya está en uno de esos bretes, estoy seguro que no necesitan ni quieren oír esas varas. Y si no están, ¿pa’ qué los voy a andar psicosiando de antemano? Además, eso es muy relativo y sujeto a apreciaciones muy personales: Así como conozco gente que ha estado y no volvería a estar en un brete de estos ni aunque su vida dependiera de eso, también están los que viven en una contentera que es poco menos que envidiable.

    No, humanoides, todos tenemos mejores cosas que hacer que perseguirnos la cola, pero a lo mejor alguito de lo que aquí se diga pueda servirle. Lo primero que yo quisiera decir es que, independientemente de que nos guste más o menos, el mundo de hoy es un mundo de productos y servicios más que de personas: ya ni hace falta salir del chante a aguantar vendedores ineptos, filas, mal tiempo ni ninguna de esas pavadas. Se compra con una tarjeta, por Internet, se recibe el paquete en el chante sin verle la cara a nadie y sin que nadie se la vea a uno. Así que si usted no trabaja vendiendo algún producto y NO ES usted mismo un producto (y de hecho, espero que no lo sea), lo más probable es que termine breteando dándole soporte a un producto, de una forma u otra, es decir, en servicios.

    Así las cosas, mejor váyase haciendo a la idea. Pero hay que ser inteligente: ¿pa’ qué meterse a las carreras saturadas (a menos que su familia lo fuerce para seguir una tradición familiar, sí, aunque algunos de ustedes no lo crean, eso AÚN se da) si va a terminar donde ya sabemos? Mejor ni estudie, ahorre esa harina y se manda un tour por Europa mochileando, le hará más provecho, se lo garantizo. ¿Pa’ qué sacar un posgrado en filosofía si se tiene un brete de esos? Una vez más, hay mejores formas de invertir esa harina. Y no es que yo tenga nada en contra de la filosofía, bibliotecología, física quántica, biología molecular o cualquier otra carrera, pero después no se queje de que se pasó “X” cantidad de años sin ruliar para sacar un posgrado que no le reconocen en el brete (porque les da igual que usted sea MBA, MSC, PhD, NBC, NBA, CBS, WWF o lo que sea) y con el cual no consigue brete en su profesión.

    Tradicionalmente en tiquicia se salía del cole, se decidía que se quería estudiar, se estudiaba y después se buscaba trabajo en ese campo como culminación de un largo proceso. Pero la realidad ya no nacional, sino mundial, dicta otra cosa hoy en día: haríamos mejor en salir del cole, buscarnos un bretecillo en lo que sea para ir haciendo experiencia y contactos, e ir viendo por donde se mueve el mercado laboral, de forma a escoger una carrera de acuerdo a ese mercado. Sí su respuesta es : "Ah, qué no! Que yo voy a estudiar lo que se me metió entre ceja y ceja! Sí, aunque después no tenga donde bretiar!" , pues, totalmente respetable, pero a mi juicio, no la mejor manera de invertir su tiempo, esfuerzo y dinero.

    Todo lo que he expresado anteriormente no son más que un montón de generalizaciones, no pretendo hacer aquí ningún manual para el éxito empresarial y mucho menos decirle A NADIE que hacer con su existencia. Yo seré la última persona en el universo en hacer eso. Pero como un dinosaurio que ya se acerca a la treintena y que tiene ya muchos ex-compañer@s casados, divorciados, casados y con familia, este tipo de temas empieza a surgir al hablar de la… (Gulp!) educación de los hijos.

    Una vez más, me acuerdo de todo lo que mi familia me dijo para “alentarme” en mi carrera musical. En última instancia tampoco les hice mucho caso, pero ciertamente tampoco hice todo lo que hubiera querido. Ya los que estamos, estamos, y no nos queda más que sacar pecho y ver como la pulsiamos. Hay muchas formas de pulsiarla siempre que uno tenga ganas y los que vienen detrás, pues no sé, les pasaré mi sabiduría (quesque sabiduría…eso sí que estuvo bueno) y desearé que les vaya bien, ojalá mejor que a mí. No future…? Yo no sé… a lo mejor no el futuro que uno quisiera.

    Piz, eeeeh, no, digo, Peace…

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