En Las Nubes

  • El Viernes en la tarde…

    - Alo, Pelón?
    - Que mae, todo bien?
    - Tuanis! Que adonde vamos mañana a volar?
    - Mae no sé todavía, creo q Cartago o Caldera, hay que ver cómo amanece mañana. Lléguese a mi casa a las 8, pero mae, llegue a tiempo.

    Y así decidimos que no sabemos adónde vamos a ir a volar el fin de semana. En mi casa, confirmo el equipaje: Radio cargado, cámara, botas, chanclas y mudadas. Echo chunches de acampar por si acaso... ¡Todo listo para otro fin de semana de parapente!

    Por ahí de las 9, vamos saliendo rumbo a Cartago; como usualmente vamos Martín ("Martin-Air"), Rodney ("Pelón"), Ever ("Gordo"), y yo ("Goofy"). Paramos en la bomba de Pacayas, luego del centro y antes de Capellades, paramos adonde Doña Cecilia por un desayuno de campeones. Pasamos Cariblanco y al ver el rótulo de teléfono público que dice “La Pastora”, sabemos que estamos en la entrada de la finca de Don Bernardo.

    Estamos todos ansiosos! El vuelo, ¡esa sensación de libertad! En el aire no hay preocupaciones, no hay estrés, no hay problemas, solo hay calma, paz y tranquilidad. Bien lo dijo Leonardo Da Vinci: “Una vez que hayas probado el vuelo, caminarás sobre la tierra con la mirada levantada hacia el cielo; porque ya habrás estado ahí y desearás volver” . Esa frase es tan cierta que aún estando en el carro, en el trabajo o donde sea, uno está viendo hacia el cielo, viendo hacia dóde van las nubes, cómo está el viento y adonde hay una montaña de la cual se pueda volar.

    Llegamos y alistamos los equipos, el día esta un poco nublado pero todos estamos con la fé de que ahorita mejore. Dicho y hecho. Al rato las condiciones son ideales para “un VUELAZO” , así que salimos de uno en uno .... despegando.

    En cada despegue me acuerdo de las instrucciones del Pelón en mi primer vuelo “Levante el ala, contrólela, revísela y corra hacia el borde de la montaña” ... ¡Tiempo de despegar! Pongo el cronómetro, respiro hondo, doy un jalón y alzo el ala, controlo, reviso que no hayan nudos en las cuerdas, y corro hacia el vacío ( suena el típico “buen vuelo” de alguien todavía está en tierra), me acomodo en mi arnés y veo hacia el suelo... las vacas se vuelven manchas, la montaña se va alejando, el carro se hace diminuto.... adelante no hay nada más que nubes, pero a lo lejos, se ve Aquiares, Turrialba y un lago que creemos está en Tucurrique.

    Empiezo a doblar para acercarme a la montaña y así ganar un poco más de altura, llego hasta el estanque, doy vuelta, paso el despegadero y doy vuelta, voy subiendo cada vez más, llego a la casita que está al final de la montaña y de vuelta, sigo ganando altura y empiezo a buscar zopilotes volando, luego los veo, van subiendo agraciadamente en círculos por la corriente térmica que me hará ascender a mí también.

  • Me dirijo hacia ellos; empiezo a girar la térmica y a ganar altura. Me voy hacia unas nubes a los lejos y cuando me doy cuenta, estoy bajo la nube, giro y subo hasta la nube. Estoy ennubado y no veo nada, acá es donde la adrenalina entra en juego, me acuerdo del mapa mental que hice antes de ennubarme y creo tener noción de dónde está todo. Empiezo a sentir una brisa suave en la cara y brazos, siento las gotas que bailan dentro de la nube, las siento en la cara y el frío se empieza a apoderar de mí.

    Creo tener noción de donde esta el despegadero y el aterrizadero, pero la nube es traicionera y me lleva con ella, logro salirme y me doy cuenta que no sé dónde estoy, la brújula apunta el norte está a mi derecha, lo que quiere decir de algún modo, di vuelta en la nube y venia volando con viento de cola; al fin logro ver el aterrizadero pero está muy lejos y no tengo la altura suficiente como para llegar... habrá que aterrizar en la finca de al lado y caminar un poco. Hago la aproximación, paso los palos, enfrento, hago el “flare” y toco suelo; otro GRAN vuelo en Cartago! Detengo el cronómetro, 48 minutos, en resumen: otro VUELAZO! Tal cual se había predecido; me reporto por el radio “Goofy en tierra, sano y salvo” y se empiezan a escuchar las felicitaciones de mis compañeros de vuelo “mae que VUELAZO!” ... vuelazo o no, ahora me toca caminar; después de unos 30 minutos de caminata con unos 20 kilos al hombro, llego al despegadero, hecho mierda y sudado, pero con una sonrisa de oreja a oreja por otro vuelo increíble! De repente, empieza a llover y es tiempo de guardar todo e irnos.

    Da vuelta, pasamos donde Don Queso: “Buenas, regáleme un gouda con Albahaca, uno con chile y otro con pimienta”. Seguimos el camino y pasamos o al Sapito por un almuerzo descomunal o al Toro Loco, donde Milena; disfrutamos una deliciosa costilla con buena y helada Imperial. Cuando ya es tiempo de emprender el regreso, Martín se ofrece (como siempre) a manejar de vuelta para que los demás durmamos todo el camino desde Cartago hasta la casa del Pelón.

    Llegamos y se repite la historia del viernes, “maes, ¡mañana a las 8 en punto!”

    Para volar en parapente con nosotros, nos pueden encontrar en www.parapentecr.com o me pueden contactar directamente, Adrian Castrillo Montes de Oca, al 815-8666 o por mail adrian.castrillo@gmail.com también pueden contactar a Rodney Campos Aragón al 3955843 o rcampos@parapentecr.com
    Paquetes especiales para grupos de 5+ personas, organizamos tours de vuelo de 2 días (alojamiento, transporte y vuelos dobles incluídos)
    También ofrecemos cursos de vuelo impartidos por un instructor certificado USHGPA (United States Hang Gliding and Paragliding Association)

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