Chicharronera Rancho Alegre

  • En tiempos modernos todo lo retro está de moda: que los 80, Pink Floyd, el pelo de Elvis y el perico. También se puso de moda ir a bares de esos que podríamos llamar retros, antiguos, de los abuelos... cualquier otro apelativo para decir que tienen un look viejillo.

    En medio San José, muy cerca de las mamis del Rey y la Universidad San Marcos se encuentra la Chicharronera Rancho Alegre y aunque para muchos la ubicación geográfica es de mal augurio, el lugar es lo que todos llamarían un chuzo.

    Primero, buscar parqueo, ya sea en alguno de los locales aledaños o sino en la calle, cerca del puente. Uno deja su carro, se baja y entra al lugar. De primera entrada una especie de soda donde venden empanadas, chicharrones, vigorón y demás bocas de cantina que más de uno degusta sin negarlo.

    En seguida, a solo tres pasos de la luz fluorescente de la cocina, está el bar. La luz tenue, música alternativa (lo suficientemente alto como para disfrutarla, pero lo suficientemente bajo como para poder mantener conversaciones coherentes con los compas), muchas mesas y cuadros retros. Las obras de arte están lejos de ser ausentes en este lugar.

    Les explico bien. El chante es una casa vieja, como las que uno se podría imaginar en las que vivieron los abuelos de uno, con un corredor y sin la mayor abstracción arquitectónica, pero súper acogedora que no permite que uno quiera salir de ahí, excepto si hace algo de calor (pero bueno, eso es historia conocida para cualquier bar).

    Lo más importante: la birra barata, al menos las nacionales cuestan 8 tejas y esta es otra razón para quedarse compartiendo con la gente que va al Happy Ranch.

    Muchos se estarán preguntando cuál es el profile de las persona que van a este lugar. La respuesta? Sencillísimo, de toda clase. Uno puede ver a los más retros, chancletudos, capoeristas y eruditos de este país. Claro, seria difícil poder meter a todos en un mismo canasto, la diversidad es única.

  • Antes les había dicho de la música, pero tal vez hay que adentrar un poco más en el tema. En el Rancho hay desde el rock más noventero, hasta algún country característico de las estaciones de nuestros papás.

    El baño? Bueno, es un baño de bar. No se vale pedirle mucho a la vida, pero es mejores que muchos otros baños josefinos, se los puedo asegurar.

    La barra es un cuadro épico de antaño. Uno podría imaginarse a don Pepe Figueres pidiéndose un tapis straight en ese lugar. Y claro, hay de todo (no vayan a pedir Absinthe, pero es buena la diversificación de este lugar), desde la legítima Imperial hasta Cacique. Quién podría negarse a una buena fiesta y barato.

    Tal vez, una de las cosas que podrían molestar a los clientes sea su salida. Muchas personas de la calle deambulan por el lugar. No es inesperado, estamos hablando de que este bar se encuentra en medio de San José. Sin embargo, estos compas no son los legítimos amigos de lo ajeno, por lo tanto pueden estar tranquilo de que si se les da una tejilla ellos se quedan tranquilos.

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