Ferias de Fin de Año
Esta vez, en Artelera nos pusimos nuestros zapatos más cómodos, agarramos un suéter, cámara y monederos con una buena cantidad de chelines para recorrer las inmediaciones de la Universidad de Costa Rica. Era sábado y el último mes del año traía ventiscas,ingenio, color y una cantidad respetable de artículos buenos, bonitos y a precio justo.
Nuestra primera parada, las calles aledañas a la Universidad donde estaba llevándose a cabo el Primer Encuentro por un Desarrollo Alternativo. Aquí pudimos observar desde aretes y collares cuidadosamente hechos a mano hasta folletos publicitando la protección al medio ambiente. La música era contagiosa y de igual manera el espíritu bohemio y la solidaridad con que los dueños de cada puesto se aliaban unos con otros para no solamente ofrecer sus artículos, sino además una sonrisa y la posibilidad de incitar el trabajo creativo.
Con Zurdo y Camilo Poltronieri al fondo llevando la batuta musical, fuimos testigos no solamente de las ventas, sino de la creación en vivo de graffitis y dibujos coloridos a gran escala.
Ansiosas de ver más arte y de comprar más artesanías, ropa, pinturas y hasta libros (en realidad, si de comprar se trata, es nuestro oficio preferido), corrimos hasta los jardines de Artes Plásticas de la UCR donde nos esperaba otra Feria.
Los puestos con sus toldos blancos en armonía perfecta con el verde de las instalaciones, música clásica de fondo cortesía de la Orquesta Sinfónica EAM, venta de comidas y fué fácil irnos adentrando más y más en la mecánica de observar, preguntar y comprar.
Quizás lo que más disfrutamos fué poder asociar los diferentes productos con sus autores respectivos, y es que de verdad cada artículo llevaba el sello personalizado y un pedacito de vida de cada uno de los vendedores.
Llegó el final de la tarde, y nosotras ya sin dinero, cansadas pero satisfechas. Al contemplar de nuevo el escenario y tomando en consideración que habíamos visitado dos buenas ferias en un mismo día a pocos metros una de otra, solo deseamos que esta clase de actividades estuvieran contenidas en un mismo lugar durante lapsos más largos de tiempo. Algo así como el Paraíso de las Ferias, donde no importa la época del año, siempre es posible entrar y ayudar a los productores independientes.


2008/01/08 | Sibbujju