El Coleccionista
Lo despertó de golpe el olor a sexo y sudor que se había apoderado de su cuerpo. Esperó el juicio de su moral olvidada, pero como tardaba en hacerse presente; y así había sido en los últimos meses cada vez con más frecuencia; asumió que todo estaba consumado.
Pidió una toalla, mientras sus manos sudaban ansiosas, y entró al cuarto de baño con una forzada normalidad. Eran cinco, no, seis frascos de shampoo distintos! Acondicionador, shampoo, 2 en 1, jojoba,rosas, importados y nacionales, su corazón palpitaba con fuerza mientras los ojos extasiados lloraban silenciosos ante el espectáculo que exhibía esa repisa llena de tesoros.
Con una actitud de ceremonia mojó su cabeza, y se dejó llevar por sus instintos. Una o dos horas más tarde salió victorioso, lo había logrado de nuevo, lo que le había costado llegar hasta este punto ya le era indiferente.
Sí, un pobre diablo obsesionado con el shampoo, su textura, su aroma, las mil maneras diferentes en que transformaba su cabello. Pero no servía a sus propósitos cualquier shampoo, tenía que ser shampoo ajeno, y para complicar más el juego, tenía que conseguirlo sin que fuera evidente, y sobretodo sin robarlo.
Así, se había pasado una buena parte de su vida conquistando hombres y mujeres por igual, juzgando por la textura y el olor de sus cabellos si esconderían en casa un shampoo digno de su esfuerzo, y una vez que la decisión estaba tomada, no importaba nada más, nada se interponía entre el hombre y el shampoo, que lo esperaba silencioso en la repisa de algún baño de la ciudad.

2008/05/27 | ch|o