Salirse con la Suya

  • "Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar encontrará a quien le permita ser engañado."
    - Nicolás Maquiavelo

    Salirse con la suya. ¿Qué significa eso? ¿Qué es "la mía"? En verdad no importa, todos entendemos la trillada frase y queremos hacerlo. ¡Basta de "humildes victorias", maldita sea! uno lo que quiere es conquistar el mundo sin morir en el intento.

    Cuando no deseo nada, tengo todo. Cuando no deseo nada, tengo más. Seamos serios, es muy fácil cantar tales patrañas cuando se es millonario y famoso; nosotros los mortales comunes lo que queremos es ganar amor, respeto, fama y dinero. ¡Si tan sólo tuviéramos un manual para tener una vida exitosa! Pero no se ha escrito tal cosa, no pequemos de ilusos.

    Sin embargo, a falta del manual del éxito es fácil hacerse de un instructivo "interino" que tal vez no nos lleve al estrellato pero nos permita sacar provecho de las oportunidades para obtener, obviamente a costa de otros, las muy esquivas alegrías cotidianas. Es así que nace, como proyecto colectivo y colaborativo, el presente "manual para canallas"; una humilde obra que pretende concientizar a los lectores sobre los beneficios que se pueden obtener mediante fuertes dosis de manipulación y deshonestidad diluidas en un tanto de cortesía. Obviamente no pretendemos, no es aconsejable, personificar cabalmente la estricta definición de "canalla". Se utiliza el término únicamente con el propósito de ilustrar que nuestros métodos no son del todo honestos ni algo de lo que nuestras mamás estarían orgullosas. Pero funcionan.

    Si en algún aspecto de la vida necesitamos tomar ventaja es sin duda en el trabajo; todos queremos trabajar poco y ganar mucho haciendo algo que disfrutemos. Para eso es importante ganarse al jefe, pero no de la forma tradicional, con "trabajo duro" como hacen los peleles: hay que ser directo y descarado. Memorice los nombres de sus hijos y haga preguntas "casuales" sobre ellos; recuerde como prefiere el café y llévele uno cuando vaya por el suyo; préstele atención no a los chistes tontos que cuenta (y que sus compañeros celebran como changos) si no a sus comentarios serios y cítelo en cuanto tenga oportunidad. En fin, pretenda que lo respeta y es su amigo.

    Navegue todo el día si así lo desea, pero nunca sonría ni aleje sus manos del teclado, no permita que nadie tenga la impresión de que tiene tiempo libre, mucho menos su supervisor. No pierda el tiempo, empiece de una vez: lea este artículo con la peor cara de angustia que pueda conjurar; llévese la mano a la sien; suelte un ocasional suspiro agónico y en un derroche de histrionismo, como gran final, tápese los ojos mientras se arroja como plañidera sobre el respaldar de su silla. Le parecerá dramático y cursi, no hay duda, pero la receta le ha funcionado a millones de mujeres por siglos y usted debería aprovecharla también.

  • Pero si lo suyo no es la actuación o no le interesa ser el mártir de la oficina, puede empezar a aprovecharse del recurso mas obvio de todos: el dinero. O mejor dicho, las propinas. Claro, todos sabemos que en nuestro país el infame "impuesto por servicio" es la justa causa y excusa para no dar propinas y es precisamente ésta la razón para aprovecharlas. ¿Cómo?, facilísimo. En su próxima visita a un bar pida su trago en la barra, entable una corta conversación con el bartender y cuando vaya a pagar dígale que se quede con el vuelto, o simplemente déle un rojito adicional, agradeciéndole con una sonrisa. ¡Ridículo! podrá pensar, pero cuando vaya por su segundo trago puede apostar que será más sustancioso que el primero; podrá también notar que lo atienden mucho más rápido; e incluso si es "generoso" durante esa noche verá que en su próxima visita lo recordarán con cierto cariño. Lo mismo aplica con meseros y meseras, especialmente en los night clubs, puesto que ellos esperan que los tips sean para otras.

    Pero no se limite; sea creativo y coloque sus "inversiones" en otros negocios: observe cómo se reduce considerablemente el tiempo de espera de su comida a domicilio cuando les paga a los motorizados; o logre que limpien su parabrisas todas las veces que llena el tanque.

    Puntos extra: provoque momentos hi-la-ran-tes deslizándole un billete en los calzones a su novia después de un trabajo bien hecho, ¡nunca lo olvidará!

    Probablemente sería útil incluir consejos para los solteros que leen este manual (nunca está de más un poco de ayuda, ¿cierto?) Pero queremos ser canallas, no galancitos comunes como los que abundan en este país, así que olvídelo, lea a la muy sabia Sor Naca si lo que ocupa son pistas para remediar su torpeza social. Aquí venimos a innovar, a plantearnos una nueva teoría: todos hemos escuchado que la confianza en uno mismo es el mayor atractivo que se puede tener, ¿qué pasa entonces si llevamos el asunto al extremo? Quizás sea productivo comportarse de vez en cuando como un divo, cual dios de carne y hueso, como la última birra de la hielera. Pavonearse y sobresalir como si fuera Hermione Granger en una convención de pederastas, oh sí. Por ejemplo: esa nena por la que usted se muere y a la que dedica halagos que harían palidecer a Shakespeare, atrévase a tratarla mal ocasionalmente: no le devuelva las llamadas; no cumpla alguna de sus promesas de perrillo faldero; llegue a la fiesta y no la salude; ¡déle la espalda de vez en cuando, carajo!

    Puntos extra: si conoce a la chamaca desde hace poco, simule haber olvidado su nombre durante unos segundos ("no me digás, no me digás") y súbitamente, ¡vaya milagro!, recuérdelo mientras inicia la conversación. Es entendible que considere tal propuesta arriesgada, pero le aseguramos que funciona (no le devolveremos su dinero en caso contrario, eso sí).

    Otro recurso siempre eficaz (y además gratuito) son sus amigos; aprenda a pedirles ayuda en formas no tradicionales y que representen un esfuerzo insignificante para ellos. Su servidor, por ejemplo, le pidió a su mejor amigo que comentara (muy) favorablemente en su artículo en la previa edición de la bimba. No lo dude, es gracias a esa publicidad engañosa que usted tiene la oportunidad de leer ahora estos consejos malintencionados.

    Este tipo de "mentiras" no sólo son provechosas en los negocios y proyectos, si no que son prácticas comunes y esperadas. La única diferencia entre un verdadero fanático y un amigo es que el segundo es mucho más enérgico, cegado por la subjetividad del cariño. Así que mande a sus amigos a comentar sobre sus fotos, sus poemas, su música o lo que sea que haga en el medio que le resulte más conveniente. No hay mejor publicidad que la que pasa de boca en boca.

    Claro, uno podría pensar que es posible ahorrarse las molestias de ser hipócrita con el jefe, regalarle plata a desconocidos y jugar de interesante con las mujeres simplemente con ser medio simpático y tener buenos modales. O que quizás muchos de los favores que podría ganar con las tretas aquí sugeridas puede obtenerlos sonriendo y portándose como un caballero, pero recuerde, en todas las historias siempre son los villanos quienes tienen las personalidades más interesantes y se divierten más. Además, el simple hecho de saber que se está portando incorrectamente (no digamos "portándose mal", suena muy feo) hará que sus beneficios sepan mejor una vez obtenidos y que sus anécdotas sean más interesantes, como cuando relate a sus amigos sobre su logro de obtener un aumento trabajando menos o que la mae de recursos humanos le diera pelota porque la trató como si fuera su hermanito menor.

    Así que atrévase, sea un canalla, compórtese como un patán. No hay nada como una ilusión de misterio y auto confianza para hacernos sentirnos bien e irradiar una imagen (falsa, por supuesto) de que el éxito nos acompaña. Aún mejor, si ya es usted un artista del engaño no dude en confiarnos sus secretos. Cuente, ¿cuáles son sus trucos favoritos?

    Puntos extra: copie el texto de este artículo y envíelo a sus amigos por correo, róbese el crédito y diga que usted lo escribió. ¡Bien hecho!

Ilustración: Eduardo González
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