Espacio de Recreo
De vez en cuando llegan las ganas de hacer algo, algo sencillo o algo fuera de lo ordinario, a veces son las meras ganas de buscar ese algo. No importa lo que sea: un garabato, una canción o un sánguche. La cuestión es atajar esas ganas, apañar ese algo y no soltar el impulso.
Tan pronto alguien crea algo nuevo, ya está ahí afuera, en el espacio, zarandeándose en todo lo infinito. Ahí afuera se puede ver, tocar, oír, oler o degustar. Podemos compartirlo, recogerlo y descifrarlo. Podemos re-crearlo. ¿Y porqué no? Imitarlo. Si le sale mal, eso ya es original (bueno no, pero digamos).
Y así, al menos, de ganga se nos da una pista más sobre nosotros mismos. Y qué suerte los que pasan creando constantenmente, sin descanso, invirtiendo en el espacio holgado que nos separa de los robots.
Para llevar a cabo el algo, más que ocupar disciplina, es necesario buscar una buena tajada de entusiasmo. Valiosa también la autoterapia (para creer firmemente en que aquel sancoche va a resultar bien) y una actitud de colchón autoindulgente para los tropezones de los primeros prototipos.
Sintonizamos de nuevo, tras estar socando, sacudiendo y estirando el tiempo. En estas nuevas páginas desfilan muchos hace-cosas, multicreativos, rockanroleros, cocineros, cantautores y cuenta-cuentos. Hay tanta estampa que da brillo y a nosotros un empuje, por aquellos que pasan fabricando cambios.
Gracias por visitar de nuevo.

2008/08/13 | a l e j a