Deja Entendu

  • En el lugar donde trabajo e inspirado por una amena conversación con un señor cuya edad probablemente supera por tres veces a la mía, me puse a pensar en la música y su dirección próxima. Me decía el señor norteamericano y amante, desde joven, de la música del diablo con buenas notas (como diría Bill Hicks) que en esta música ya todos los acordes posibles con la guitarra están hechos, todos los beats que se pueden crear con una batería están más que gastados y el bajo… el bajo es simple y no puede alcanzar mucho. Dijo él que la voz es lo que puede representar un cambio en una banda, y eso comúnmente no pasa mucho. Por Zeus, el señor vio a Nine Inch Nails en vivo cuando Trent Reznor todavía se drogaba (Fragility Tour, 1999), hay que escucharlo hablar de música.

    De inmediato pensé en Deja Entendu, nombre del disco lanzado en el 2003 por Brand New cuyo título es un comentario de la banda sobre rock de hoy en día. Siendo “deja entendu” una frase hermana de “deja vu” y que cuyo significado es algo antes escuchado. No se me quita la frase de la cabeza.

    Lo que me ha dejado con la espina es el tan solo pensar que la música no pueda dar más de lo que ha dado a la humanidad y que la creatividad humana tenga un límite. En mi cabeza, inconcebible.

    Es parte de la norma pensar o bien escuchar comentarios sobre música criticándola de no aportar nada nuevo al mundo, de ser repetitiva, antes hecho, y una cantidad de percepciones humanas ante el arte de mayor aceptación a nivel mundial. Y eso es aceptable, entendible y natural.

    Pienso yo que hay dos variables importantes que logran hacer imposible el pensar que la música no puede dar más.

  • Primero, expansión.

    Si bien es normal que la gente se encierre en solo escuchar un tipo de música y que todo lo demás simplemente apesta por que no es lo que ellos escuchan, no creo que esa sea la solución a todo. Solo digo, la expansión es deliciosa. Nos enseña con facilidad que en todo hay algo bueno y rescatable y que cuándo conocemos algo que nunca antes habíamos visto se nos hace difícil al inicio pero con el tiempo aprendemos a valorarlo y a agradecer que ahora lo conocemos (referencia semi-directa a La Alegoría de La Caverna de Platón).

    Hay tantas cosas por explorar, desde música asiática hasta un poco de ese merengue bien hecho que nos pone a mover los huesos pasando por un poco de drum & bass y echándole una oída a ese tango que puede darnos escalofriantes escalofríos (oh sí).

    No digo que todas las personas van a amar algo de todo tipo de música pero a algo bueno llegarán, encerrarse en un género musical es tan estúpido como etiquetar a Gruvis Malt en un género específico o como decir que uno es punk, metalero, emo, o chata. Yo soy yo y nada más, se habrán dado cuenta que repudio toda clase de etiqueta que se le ponga a un ser humano o algo creado por el ser humano.

    Segundo, sentimiento.

    El sentimiento es lo que hace del arte la máxima expresión humana, y no es tan difícil saber cuales artistas sienten lo que hacen y cuales otros lo hacen por la plata que hace bailar al mono. Y los que lo sienten normalmente no se llaman Britney Spears o Enrique Iglesias, yo sé que Justin Timberlake sí, yo sé que sí. Entonces se divide en aquellos que lo sienten y todos los demás que venden un sentimiento irreal ya sea para quinceañeras deprimidas y en la flor de su sexualidad o amas de casa que todavía creen que Luis Miguel escribe todas las canciones que todos conocen (aunque tenga una voz envidiable), o los increíbles próximos violadores/agresores que salen en grupo cantando a viva voz “Noche De Sexo” por que esa es su percepción de lo que será la noche. Generalizar de vez en cuando no hace daño.

    Es simple, la música hecha con sentimiento genera sentimiento a gran parte de las personas que lo escuchan a fondo. Sentimiento no es solo amor, amistad, incluye también repudio, odio, cambio, lo que me hacen ver las drogas que consumo. En fin, tantas cosas.

    Si bien las notas ya están hechas, espero que las personas con la capacidad de crear arte con sus vivencias, pensamientos y demás no serán siempre las mismas y mucho menos acabarán pronto.

    Deja entendu sucederá frecuentemente, créanme, pero son esas notas de un género desconocido que nos provocan decirle a su creador lo bien que nos hacen sentir o esas letras inspiradas en la vida de otro ser humano que conectamos con nuestra percepción del mundo creado por nosotros mismas las que harán el cambio. Eso, nunca acabará.

Ilustración: Eduardo Gonzalez
comentarios
Debe loggearse para comentar.