De la Caña se Hace el Guaro
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¿Quién no recuerda la famosa canción… "y se le moja la canoa; y se le moja la canoa"? ¿o el dicho aquel de "le entró el guaro vaquero"? Esto, mis queridos lectores ¡no es coincidencia! A lo largo de años de consumo de alcohol y salidas a centros de entretenimiento nocturno para adultos, el ser humano ha ido perfeccionando el arte de hacer un completo y absoluto ridículo después de ingerir un par de aguilitas. Procedo entonces a nombrar solo unos cuantos de los especimenes que habitan nuestros bares y "discos". Si se logra identificar con alguno de estos ejemplares y llega aún a estar tan retratado en su personaje como para ofenderse, empiece a hacerle caso al consejo de su mamá… "Papito, ya no tome tanto, vea que eso es malo"…
1. El afectuoso (a).
Este es quizá uno de los más reconocidos personajes de nuestro conteo. Se caracteriza por iniciar sus rondas de alcohol rodeándose de amigos a los que luego procederá a demostrar su amor y amistad de las formas mas cariñosas que encuentre. Ama hacer exaltación de la amistad y el parentesco con las personas que rodean su mesa y sus frases más características son:
- Gracias por ser tan buen _____ (inserte parentesco con el borracho amoroso). Sos lo máximo.
- Te quiero como a un hermano, vos lo sabes ¿verdad? No son las birras mae, te quiero hermano! O su equivalente chauvinista “¡Hijueputa, yo a usté sí lo quiero, carepicha!”
- Antes me caías en los huevos, pero ahora...puta mae! vas a ser padrino en mi boda. Te lo juro.
2. El casanova superdotado.
Este personaje se caracteriza por dejar fuera inhibiciones de cualquier índole después del consumo de cierta cantidad de bebidas transparentes. Es fácil reconocerlo: sus primeros síntomas presentan aumento de la temperatura y acoso sexual descarado y sin censura. Presentará comportamientos como los siguientes:
- Auto presentación con desconocidos. Estos desconocidos por lo general no se encuentran al mismo nivel en la escala de sex appeal. Si el sensual es un 4 se autopresentará con una 10 y así sucesivamente.
- Llamadas reveladoras a la ex afirmando cuánto la extraña, además de consabido “No puedo vivir sin vos”.
- Miradas de odio a quien le robó la novia (o a quien él crea que le robó la novia)
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3. El simpaticón o chistín
Este es uno de los más molestos. Las víctimas pueden sufrir de arratonamiento de mandíbula al estar simulando una risa con cada chiste que el personaje intenta sacar. Si se es víctima de uno de estos especimenes se debe rezar para que el repertorio de chistes alcance solo para 5 de Pepito, 3 de curas y los 9 de Bush y Bin Laden.
4. El políglota
Este protagonista puede hablar en tico, pachuco, spanglish, y además le hace al francés, al portugués y al alemán. Por lo general también les da por hacer realmente horrible al imitar chino mandarín y todos los acentos latinos, pasando por el colombiano y aterrizando en la Patagonia. Se caracteriza por la degradación absoluta del idioma propio y los ajenos. La situación empeora al cuadrado si hay un extranjero en la mesa contigua.
5. El inocente
Este se caracteriza por la transmisión de la culpabilidad a cualquier persona u objeto inanimado que encuentre a su paso. Algunas de las frases características son:
- Es el hielo, algo le pusieron ustedes verdad? Querían verme hasta la madre y me alteraron la bebida!
- Es que no comí bien, estoy a dieta y no almorcé mucho, es eso…
- Es que revolví licores, tomé un traguito de cada cosa nada más…
- Es que esta vara siempre me cae mal, debería probar tomando whisky
6. El vaquero
Esta categoría no se refiere precisamente a las vaqueritas Pilsen. Los llamados “vaqueros”, después de un par de birras con tequila sin limón, aumentan su potencial de pelea y hasta parecen perros de cacería esperando que alguien los vuelva a ver para alzarle el pleito. Este personaje puede terminar en dos escenarios posibles: o le parten la raíz de la mandíbula y los amigos terminan en emergencias o sale bufando porque ese cobarde no quiso agarrarse y él perfectamente le hubiera partido la jeta. En general es difícil desalojarlo del inmueble, pues se intenta dar de patadas hasta con sus propios compas.
7. El autosuficiente
Este espécimen presenta autosuficiencia moral y económica. Empieza pasando la tarjeta para pagar las rondas de los amigos, conocidos y hasta del guachi del parqueo de afuera. Por lo general se jacta de su autosuficiencia con la frase "Me pela, yo soy todo el guevo". Luego procede a hacer alarde de que él puede manejar hasta la casa y a gritar "No me escondan las llaves pedazos de marranos ebrios, yo estoy bien". Generalmente termina en Extra TV42, estampado contra un poste y con la tarjeta de crédito hasta la madre. Las frases yo pago y yo manejo son las más conocidas.
8. El muerto de hambre.
No importan el lugar ni las condiciones contextuales: el muerto de hambre quiere ir a “echarse un pintico, mae” aunque sean las 3 am y todo el mundo esté listo pa´lafoto. Visitante asiduo del Meylin y la Casa del Sándwich, el muerto de hambre requiere de un poco de combustible a deshora para paliar la borrachera o, en palabras suyas “mae, es que si no me como algo ahorita, mañana amanezco con mucha goma”. Es un típico fiebre del “tacobellazo madrugón” y le complace en extremo saludar los primeros rayos del sol como solo lo hacen los hobbits: recetándose un sanguchón de mortadela y frijol en compañía de los amigos adormilados, quienes solo le hacen compañía porque el mae es el que les hace raid.
9. El desequilibrado
Cuando se empieza a escuchar a alguno decir: "Los ladrillos del baño están mal puestos" o "No me empujes pedazo de hijo de tu madre” (dirigiéndose al poste)… O ya de plano se lo ve en caída libre hacia el piso; se está sin lugar a dudas frente a un desequilibrado. Estos pierden absolutamente la noción de la ubicación del piso, y las superficies lisas se les convierten en verdaderas montañas rusas con subidas, bajadas y gradas imaginarias que por lo general los hacen estampar el cachete o la nariz en el suelo.
10. El desmemoriado
Después de unas cuantas rubias, este espécimen sufre de pérdida total de la memoria, y se le puede localizar sentado en el bar con cara de imbécil preguntando: ¿Que me hice novio de quien? Que verguié a quien? Que me cogí a quien?¡Puta! ¡No me acuerdo de ni mierda! ¿Y mi celular? ¿Las llaves? ¿Y mi tarjeta? ¿En dónde estoy?¿ Quién soy?
Estos son, como mencionamos al principio, algunos de los personajes más conocidos de la jungla barera. Alguna vez hemos tenido que capearnos una vergueada o una echada de perros salvaje, propiciada por alguno de ellos, o los hemos sacado del inmueble con ayuda del taxista. Eso sí, todos pasan por una última etapa en común llamada "goma más hijueputa" en la que proceden a culpar a los compas que los llevaron e incitaron al mal y a prometer a Dios que si el teléfono se vuelve mudo nunca más tomarán una gota de alcohol.

2008/09/25 | naz