Crónica de una Despedida No Anunciada
La veo partir, con su cabello medio suelto (o medio amarrado, uds sabrán), su maleta en el hombro y una lágrima en su mejilla. Talvez suena cursi y hasta trillado, pero es la verdad, así la dejé mientras ella abordaba ese avión, ese que la llevaría lejos de mí por un largo tiempo. Y pensando que esto puede llegar a pasarle a otros y que, como yo, tengan una idea distorsionada de lo que es una despedida, resumo a continuación algunas de las situaciones que se pueden llegar a dar, en una forma cruda, real.
No es lo mismo cuando sabés que la posibilidad de un encuentro está cercana y latente. No, no es igual cuando más bien la seguridad es que posiblemente el próximo encuentro se halle a miles de días de distancia, cuando la incertidumbre es la que manda. Tampoco es lo mismo cuando las palabras logran expresar eso que querías decir y no cuando, en su lugar, lo único que logramos articular es un esbozo de diálogo, más bien estúpido: “ay pero tranquila, que yo creo q sí terminé afuera… bueno la mayor parte, acuérdese que ud me decía ‘Ay guácala!’… además, su país no está tan largo y ahí me escribe un e-mail, que yo le respondo de una vez y cualquier eventualidad, yo me hago responsable, de fijo!”. Claro, así como no va a llorar?
Y se hable el mismo idioma o no, éste siempre es una barrera. “I love Joe, digo you… You know wata feel so good, como la canción del negrito, yes yes blackito singing to me”… o en español “mae, ud sabe como es la vara, que el que pesta-pierde ñea, ahí nos vidrios, sino mañana otro día, na’más me avisa como está la jugada Tosty y yo le caigo ahí cuando vuelva a juntar la platilla voladora!”. Ni aunque fuera intérprete de la ONU adivinaría qué diablos quiso decir.
Y bueno, el tiempo. Ese HP tiempo! De repente uno se da cuenta de que la despedida que uno se imaginaba, al estilo “Jolibur” de eso que llaman los altavoces por última vez, que el tiempo se detiene y ella ya con un pie arriba se devuelve con los brazos abiertos, los altavoces cambian a esa canción de correr en cámara lenta, ella corre así por supuesto y grita tu nombre para cuando uno voltee ella esté ahí y diga “te amo! Nunca en mi vida me había sentido así, sos el hombre de mi vida!!” y la gente aplaude alrededor y nos dejan apretar y masearnos por unos minutos… No!!! Es mentira, eso no pasa! De repente uno ahí tratando de ser romanticón, dándole un beso a la chick y el mae de las maletas llega por atrás, la arrima más que uno y le dice “a ver señorita le cargo esa maleta, es que ya estamos atrasados, deme deme, sí señorita así como lo oye, nos vamos ya!” Y de verdad, se van ya!
No hay escaleras con motor en las que uno se pueda subir, para tratar de parar el avión. Ni existe posibilidad alguna de meterse en los carritos que jalan maletas para entrar por el fuselaje de la nave, por esa puerta diminuta y que siempre dejan abierta o, en su defecto, por un huequito donde se guardan las llantas y que sale directo al compartimiento donde están los sobrecargos poniendo drogas en el café… yo lo vi en la tele, tiene q ser cierto! Ok ok, era un video de Foo Fighters, pero igual esos maes son bien serios con eso.
No, no se puede! Una vez que ya la despedida se dio, no hay vuelta atrás. Y uno pensando en la estupidez que dijo, balbuceando las palabras correctas ahora que ella ya no está! Por qué será uno así de menso!? Y ni siquiera le di una foto, ni le escribí una carta, ni un poema-no-canción (dijo mi amigo Fercho), ni le pedí que me regalara su cola del pelo para tener su esencia un poco más… nada, no hice nada! Y ya qué?!
Ahí va uno luego tratando de volver a casa armadito y completo, pulseándola para no llorar como un loco en frente de toda la gente que no lo entiende a uno, tratando de escribir en un trozo de papel varios puntos bajo el título de “Recomendaciones para próximas despedidas:” y que encabeza la leyenda “1. No hablar de posibles hijos no deseados.”.
Que no les pase igual, queridos e hipotéticos lectores, no comentan los mismos errores que este servidor. Ojalá y puedan escarmentar por cabeza ajena, gracias a estas anécdotas aquí plasmadas. La verdad es que en cuestión de despedidas, lo mejor es pensar que no existen, aprovechar al máximo el tiempo que se disponga para estar con esa persona y ya llegado el momento del inevitable adiós, que ya todo esté dicho, cada foto tomada, cada e-mail intercambiado, cada cola de pelo debidamente otorgada. Que no haga falta decir nada y que la sola mirada, el abrazo fraternal y el beso corto y sereno, sean suficientes para nada más reforzar lo que ya se vivió, lo que esperamos que algún día volvamos a vivir.

2009/11/05 | cintia00cr