Ropajes y Vestimentas
¡Atención! Si usted posee una imaginación inquieta y saltarina (así como la mía) o se encuentra comiendo en estos momentos, no nos hacemos responsables por los efectos que la lectura de este artículo le pueda causar.
Todos los días salimos a trabajar, al estudio o sólo a caminar por ahí y es entonces que nos llevamos las peores impresiones posibles sobre la gente… Es espantoso ver y más aún porque no es que veamos, es que se nos aparecen de pronto… ¿De que estoy hablando? ¡Sí! De los horrores que comete la gente al “vestir” (según ellos)… Aquí les dejo el 1 al 10 de los peores horrores que dolorosamente he visto (o me han contado, por suerte).
Honor a los clásicos, el mecánico: Aquí si aplica la frase que hábilmente han elaborado los personeros del MOPT: “Por amor, use el cinturón”… ¿Que manía tienen todos los mecánicos (del mundo, creo) de no usar algún tipo de faja que fije sus pantalones en donde deben estar? ¡Ahhh! ¡No! De ninguna manera, tienen que asegurarse que tengamos la desgracia de pagar por el arreglo de piezas que ni sabíamos que tenía un carro y además de tener que ver su velluda desgracia… (Sí… Lo sé. Que horrible visión…)
El estilo de trabajadora del sexo: Esta sí les juro que no tengo la menor idea del porqué diablos se agreden a sí mismas de ese modo. Este espécimen acostumbra a usar faldas tan cortas que parece que se las quitaron a sus hermanitas de 5 años, conocidas en el bajo mundo como “putifladas” o su más decente sinónimo “fajas gruesas”, porque de falda ni el espíritu. Claro está, muchos caballeros dirán: ¿Y, cuál es el problema? Yo les respondo: Que entre más várices, edad y demás atrocidades en las piernas puedan tener más cortas serán las faldas que utilizarán. (¿Y creyeron que no podía empeorar, verdad? Sólo esperen al siguiente)
El embutido andante: También conocidas como chicas misión imposible. Este espécimen es otro clásico, son aquellas mujeres que entre más kilos, más ajustada usan la ropa, eso que van más apretadas que burbuja de paté. Sólo imaginen (o mejor no) las mil dificultades que tuvieron que pasar para lograr entrar ahí (Sí, por eso lo de misión imposible, eso ni Tom Cruise en sus mejores días lo logra…)
La abuelita sexy: Este es uno del que todavía no me repongo, si se sienten lo suficientemente valientes imaginen una señora con más años que cabellos y más arrugada que una pasa; ahora traten de imaginarla en una lycra más tallada que la del espécimen embutido andante, así mismo una blusa tipo lycra híper tallada con un escote más que prohibido… Si hasta ahora lo han logrado, pues que coraje, que valentía… Ahora: ¿Entienden el porque la atrocidad?
Estilo venta ‘e pollo de a ¢5: Caso muy particular; en un principio no todos concordarán conmigo, probablemente, pero ver una señora que viste una blusa con un escote que hace parecer que vende en bandeja sus pechos, no me parece agradable, en especial porque este espécimen se caracteriza por que las pechugas de pollo que venden están más llenas de pellejos y con más nervios “qui un bisté di a 5” (como dice mi abuela).
Loca desatada: Este es más que brutal, son aquell@s que están a un paso de ser travestis, pero aún así se mantienen “hombres”… Estos especímenes acostumbran a usar un pantalón tan tallado que, como diría la Sor Naca, su pipi debe estar suplicando a gritos que le den aire porque está por morir sofocada (si no es que ya murió)
La olímpica: Estos individuos proliferan en nuestra hermosa Costa Rica… Tenemos tanto el macho como la hembra… Se caracterizan por utilizar pantalones y/o faldas como 4 tallas menores a los que el joven de la tienda les recomendó (que dicho sea de paso, aunque se vea mal, no les quede o lo que sea, siempre te dicen que se ve genial), generando que una masa adiposa y amorfa se apodere de la faja (de existir) tragándosela por completo y saliendo a la luz a saltar con cada paso que dan… (¡Sí, que horror!)
La Marilyn Monroe: ¡Horror de horrores! No lo he sufrido y ruego a todo lo poderoso en lo que puedan creer los seres humanos no tener que sufrirlo… Pero nunca falta algún pobre cristiano que lo ha sufrido y que sólo en un bar con más birras que sangre en las venas lo confiesa. Mi sentido pésame a quien lo ha sufrido. Las características son claras, vestido flojo y “volátil” con un calzón sucio de cualquier color, más hundido que el mismísimo Titanic, con más años, várices y celulitis de los que un cuerpo humano es capaz de soportar (ni que decir de la vista). Ahora sí, agárrense fuerte de sus sillas, aquí está lo peor de todo: Salen a lucir sus atuendos en los días más ventosos y en los lugares más concurridos, siéndose que ni se inmutan cuando un “vientecillo loco les vuela la falda” oops. (¡Me causa calosfríos!)
El camionero sexy: Por alguna extraña razón que la sociedad científica del mundo aún no ha logrado descifrar este estilo lo utilizan aquellos hombres que dicen ser “más sexys que Brad Pitt”, pues con sus camisetas que dejan al descubierto sus velludos pechos, velludos brazos, velludos hombros, velluda espalda y cuanta parte del cuerpo que pueda tener pelos, o no, velluda; a tal punto que parecen el eslabón perdido entre los monos y los hombres; sumado a sus músculos alias grasa acumulada son el manjar que ofrecen a todas aquellas chicas que deseen o no verlos. (Lo siento, lo siento, tuve que hacerlo. ¡Perdonen ustedes lectoras!)
Estilo gimnasta: Finalmente, y no por eso menos desagradable, están especímenes que no sólo se empacan como burbujas de paté con ropa cualquiera, sino que lo hacen en unas cosas llamadas leguins (según mi fuente femenina así se escribe), lo cual los separa completamente de ese grupo, pues además del milagro de lograr entrar ahí, está el que se repinta todo cuanto usted no desea ver, pues la retaguardia llena de hoyos, alias celulitis, repintados y remarcados, aunado a las miles de venas varicosas también remarcadas y repintadas en las piernas no es precisamente un hermoso cuadro de Picasso.

2009/02/23 | vrogi