Chifrijo

  • Pongámosle que usted está a dieta y no debería comer bocas grasientas en las noches –ni al almuerzo-. Y bueno, eso está bien, sobre todo si salió con los triglicéridos altos en la última revisión técnica. Pero no significa privarse de las cosas buenas de la vida, que éstas son pocas y de algo hay que morirse.

    Sin duda alguna, para los aficionados a la vitamina CH, el chifrijo es una de las comidas más sofisticadas y deliciosas del mundo. Sí, ya sé lo que me va a decir: lleva chancho. Y yo le respondo lo que decía mi abuelo, que regentó una flamante cantina en San Isidro del General allá por los 70: el guaro ayuda a digerir la grasa del chicharrón.

    Así que ya estamos armados, aventúrese sin miedo, pero si le da pereza todo lo que viene a continuación, vaya al Bar Víquez en Zapote, y verá qué vacilón. Lo primero que va a necesitar para preparar esta receta gourmet es un kilo de frijoles tiernos. Le advierto que en el súper casi nunca hay. Y que no se vale hacer el chifrijo con frijoles Don Pedro. Los frijoles tiernos son parte FUNDAMENTAL de esta receta. Si no los consigue, está acabado. Personalmente recomiendo una visita mañanera a alguna de las ferias que cada fin de semana nos regalan con deliciosas verduras y hortalizas frescas en las 4 esquinas de la capital. Busque ahí su kilito de frijoles, que le saldrá como en milsetecientospesos. De paso, cómprese un rollito de tomillo, y ya que estamos, todo lo necesario para el “pico ´e gallo”: 1 kilo de tomates, 2 cebollas moradas, un par de limones mandarina, ajitos, un rollo de culantro y un chile dulce rojo.

    Corra para la casa.

  • Usted no está pensando en comerse el chifrijo hoy, espero. Porque lo mejor es dejar los frijoles remojando por lo menos durante una noche. Mañana sí, cocínelos a fuego lento durante al menos una horita. Los frijoles se cocinan SIN SAL, con un chorrito de aceite, un par de ajos enteros y el tomillo que su mercé compró en la feria ayer. Déle fuego a los frijoles hasta que el caldo comience a espesar gracias a que todo se empieza a deshacer. Lo lai de este chifrijo es que no vamos a cocinar los frijoles con pezuña y rabo de chancho ?. Cuando ya estén suaves, ahí sí: condimente al gusto con sal, pimienta, orégano y lo que se le antoje.

    Ahora vaya al súper, para que compre el resto. Si quiere ayudarse con el lai, compre piquitos horneados, no fritos. Pero no se olvide de comprarlos, son un ingrediente indispensable para acompañar este manjar de los dioses. Compre piquitos, un kilo de chicharrón (si le gusta el de concha, felicidades. Yo solo compro de carne). Además, si en su casa no hay, va a necesitar vinagre balsámico, aceite de oliva, escuer, hielo y 4 plumas (recuerde lo que decía mi abuelo). Si se le antoja, puede llevar un par de aguacates para coronar la panacea que se comerá esta noche. Y chile, que si no, no vale.

    De vuelta en la casita, prepare el pico ´e gallo cortando tomates, ajos, cebollas, chile dulce y culantro. Después agregue el jugo de los limones mandarina, un chorrito de balsámico, otro de oliva, sal, pimienta, una cucharadita de azúcar y un pelín de chile picante. Mezcle bien y pruebe a ver si le gusta o si su corazón le dicta que falta sazón. Reserve en la refri.

    Aparte, corte el chicharrón en cuadritos medianos y póngalo a freír en una sartén caliente. Haga el favor de no ponerle más manteca a la sartén, que ya el chancho tiene bastante. Aparte, revuelva una medida de 4 plumas y 3 de escuer en un vaso con hielo (para que se vaya poniendo a tono).

  • Solo cuando ya vaya a servir sus chifrijos corte el aguacate en cuadritos medianos. Arme la boca de la siguiente manera: un par de cucharadas grandotas de frijoles calientes (con caldo). Encima, unos pedazos de chicharrón. Encima del chicharrón, un par de cucharadas de pico ´e gallo. Sobre este, el aguacate. Más arriba, jalapeño, o lo que haya traído para dar más sabor. Y en un platico, on the side, los piquitos.

    Esta receta rinde para entre 4 y 6 porciones, dependiendo del apetito de sus comensales. Personalmente recomiendo que, ya que se va a tomar el trabajo de cocinar frijoles, de una vez le dé viaje a por lo menos dos kilos.

    Acompañe con sendos jaiboles o lo que sea que le guste tomar, pero en la medida de lo posible evite la birra (no tiene suficiente guaro para ayudarle a digerir la grasa del chicharrón).

    Y recuerde la norma básica, primordial, sagrada, inquebrantable del chifrijo: JAMÁS se le ocurra la zonchada de ponerle arroz. Por lo demás, ¡que aproveche!

Fotografía: Laura Alpizar
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