Perversiones de Cuentos de Hadas

  • Cenicienta

    En esta fantástica historia de superación personal uno aprende que no hay nada como aprovechar la oportunidad de casarse con alguien de clase alta para escapar de su pesadilla doméstica y su familia disfuncional. Claro, para eso hay que empezar siendo bonita y transformarse para obtener el aire de supermodelo, ojalá con ropa y zapatos bien caros y un vehículo de lujo, aunque todo sea prestado (si hubiese sido escrita recientemente, el hada madrina le habría puesto más tetas). Una vez que se engancha un buen marido y se alcanza el estatus deseado, es posible restregárselo en la cara a nuestras hermanastras feas, tratándolas con condescendencia.

    Peter Pan

    Típico inmaduro cansón que, en vez de buscar vida, quiere que otros se le unan en sus empresas alocadas, ilegales o que implican peligro de muerte. Siempre tiene al lado una mujer como la tarada de Wendy, que queda clavada con el papel de mamá, preocupona y responsable de todos. El tipo también tiene una ex-novia loca y suicida como Campanita, distribuidora de unos misteriosos "polvos mágicos", que es capaz de matarlos a todos en un ataque de celos. Siempre los anda persiguiendo el Capitán, un tipo con discapacidad evidentemente traumatizado, de quien nadie duda en reírse en sus más trágicos momentos. En la versión de Disney también aprendemos que los indios nativos cocinan y comen gente sin mucha consideración.

    Tío Conejo y Tío Coyote

    En este cuento, Tío conejo cae en una espiral descendente hacia lo más bajo. Es al principio un ladrón común, que no tiene reparos en privar a una anciana del producto de su trabajo. Cuando se ve descubierto diseña un plan para culpar a otro de sus crímenes. Pensando como miembro de una pandilla callejera, decide emboscar a sus enemigos ofreciéndoles la paz. Finalmente, en un desenlace digno de película gore, Tío conejo termina asesinando a su víctima, básicamente reventándolo, para seguir viviendo en la impunidad y libre de toda preocupación. Evidentemente esta estremecedora fábula centroamericana ha influenciado a varias generaciones de locales.

    Pulgarcito

    En este cuento se aprende que por más que los papás lo quieran a uno siempre están dispuestos a venderlo, ante una oferta económica razonable. Pulgarcito es un niño de la calle. Se junta con ladrones y maleantes para sobrevivir, roba comida de donde puede, duerme en los rincones con los animales domésticos. Trata en repetidas ocasiones de ser rescatado por los adultos, pero todos lo ignoran, demasiado absortos en sus propias vidas. Los giros de esta historia deprimente sólo subrayan su insignificancia. ¿A quién quieren engañar con un final feliz? Todos sabemos que Pulgarcito murió solo, desesperado, en la boca del lobo.

  • El Patito Feo

    Este cuento se anda por las ramas para no decirnos que el patito, descrito como “feo” o “rarito”, posiblemente era gay. No importa que sea feo, dice la mamá, porque "de todos modos es macho". Igual, todos los otros malparidos patos tienen que joderlo al punto de llevarlo al suicidio (vía conversación con un gato) y finalmente al exilio. Presumiblemente en un estanque más "open minded" el pato se encuentra con su destino y finalmente, digamos, empluma. Ya hecho un cisne lindo y exitoso regresa a su lugar de origen, donde ahora sí, mágicamente, todos los hipócritas lo quieren.

    El Gato con Botas

    Este es otro catálogo de crimen organizado en la impunidad. Este gato tendría que ser acusado de varios cargos de extorsión y robo de identidad. Para salvar su propio pellejo (por falta de otra utilidad práctica) el gato se dedica a buscarle una posición social a su amo a punta de fingir una situación de emergencia, intimidar a un grupo de trabajadores del campo, y apropiarse por medios dudosos de un palacio ajeno. Lo que el cuento no dice es cómo hacen ambos cómplices para vivir con la mentira, sosteniendo una farsa que amenaza con revelarlos como impostores o carcomerles la conciencia, para toda la vida.

    La Sirenita

    Este es el cuento de una mujer fácilmente manipulada. Hija de un padre autoritario y acostumbrado a ejercer el poder, ella crece aislada del mundo exterior. Como a toda adolescente de quince años, le resbalan las advertencias sobre lo cerdos que son los hombres. Es bastante predecible entonces que la primera vez que sale a ver el mundo por sí misma se enamora como una estúpida, de un tipo cualquiera (a ella le parece un príncipe). Lo que pasa es que estar con este tipo cualquiera, que además está enamorado de otra, tiene graves requerimientos: la chica necesita una cirugía estética total de riesgos imposibles, dolores permanentes y mudez absoluta. Una vez hecha mierda el tipo se casa con la otra y ella se suicida. Se veía venir desde la costa.

    Ricitos de Oro y los Tres Osos

    Ricitos de oro es una indigente que, aprovechando la ausencia de los dueños, decide meterse a basurear un hogar ajeno. Se come lo que hay, usa todo el menaje de la casa, posiblemente se toma todo el bar y registra el botiquín buscando psicotrópicos. Queda inconsciente, acostada en un charco de su propio vómito, en el cuarto de los niños. Siendo como son los osos, cuando la descubren la matan.

  • La Bella y la Bestia

    La tal bella, como siempre la más bonita, es aquí la víctima. Por los pocos datos que nos aporta el cuento sabemos que su padre fracasa en los negocios y decide arrimarse a los favores de un feo adinerado. Feo y encima, hijo de puta confirmado. Ya con el soporte económico, el comerciante le ofrece a su hija menor como pago. En el sopor de la vida doméstica, la bella se acostumbra al feo, ya luego no lo ve tan feo, ya luego se conforma con él, ya luego hasta se le transforma en un príncipe. A todo se acostumbra una.

    La Liebre y la Tortuga

    En este cuento hay que ir con la liebre, quien es, a todas luces, el animal que sabe disfrutar la vida. La liebre es el tipo de persona (?) que se levanta tarde, desayuna chocokrispis con chocoleche a medio día, y sale a comprar cigarros solo cuando ha bajado un poco el sol a eso de las dos de la tarde. La tortuga en cambio es esa compañera de trabajo que para evitar las presas llega a las 6:55am y aprovecha para imprimir un rotulito recordándonos limpiar el microondas de la oficina solo con el lado suave de la esponja. La liebre pasa a saludar donde alguien, se come un gallito, se echa en la hamaca a bajar el almuerzo. La tortuga aplancha las medias y las guarda por marca en orden alfabético. La tortuga llega primero, claro, pero en la meta nadie la está esperando.

Ilustración: Diego Arias
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