Etiqueta Sexualosa

  • Hace unos días me estuve acordando de cuántas reglas se nos van enseñando a lo largo de la vida... y de cómo nos las van inculcando a golpes… ahora no se les puede dar un zopapazo a los güilas porque los mandan a la psicóloga y a uno le dan orden de restricción: pero quienes andamos más arriba del cuarto de siglo nos acordamos que en la escuela nos llevábamos un reglazo de la “niña” cuando se nos ocurría jugar al escondido inglés, francés y demás europeísmos con los que nombrábamos al afamado jueguito por allá detrás del gimnasio. La abuelilla nos daba con el limpión si poníamos los codos en la mesa o si hacíamos prrftsftss cuando nos aturugábamos la bendita sopa para poder salir a andar en bici más rápido...

    Poco a poco se nos imponen reglas de etiqueta para comportarnos en casi todo; digo casi porque hay algunos lugares donde nadie nos enseña que “se puede” hacer y que no... La cama es uno de esos sitios, y la verdad qué dicha. La verdad, no me imagino en plena acción con alguien dándome limpionazos si hago algo mal… pero bueh, el punto es que las normas de conducta también pueden aplicarse al sornacoso acto de bangear y nunca es tarde para aprenderlas.

    Aquí les va una listica de normas de etiqueta, que no a todo mundo se aplican porque gustos abundan, pero agarren los voladitos que más les sirvan y les dejan el resto a los demás feligreses:

    De los niveles de azúc... ejem... alcohol en la sangre y así… está bien un vinito para matizar, o un tequila para agarrar valor y juerza si la sesión va a estar salvajona, pero bajarse 3 six pack o una botella de vodka puede terminar en dos escenarios posibles y desastrosos por parejo: el licor-licor tiende a dar sueño en muchas ocasiones, así que ese idiotizamiento se puede trasladar a miembros del equipo que se rehúsen a levantarse y termine la pobre güila con ganas y alborotada o al contrario, el pobre mae con un caso grave de presión sanguínea acumulativa. El otro escenario es desagradable más que desastroso, la birra tiene gas, ese gas viaja por el estómago e intestinos, no necesito revelar el efecto que eso tiene verdá?? Estar encaramada encima de una bomba de gas a propulsión NO es sexy.

    De las preguntas idiotas… no les ha pasado que van caminando, se llevan un trompezón de madre, están con el hocico en el caño y alguien se acerca y pregunta “se cayó?” No, imbécil, tenía sed y decidí darle sorbitos al agua café que emana de esta hermosa acera. Bueno, en la cama pasa igual. Hablar y explorar lo que piensa la pareja es importantísimo, pero preguntar “¿Fui mejor que tu ex?” “¿Con cuántos te has acostado que sos tan buena?” “¿Por qué sonaba raro tu nariz?” “¿Tu hermana está hoy en la casa?” “No has tenido muchas mujeres, ¿verdad?” NO los llevará a un segundo round. Nota importante: NO es tuanis que le pregunten a uno cada 3 segundos y con cada posición: “¿estás bien?” Sí hombre, si grito, me quito o lo pateo se va a dar cuenta que no estoy bien. Si van a preguntar háganlo inteligentemente y a su debido tiempo.

    De los artefactos electrónicos y demás… dioj, apaguen el tele por la grandísima soberana trabajadora social. Encima de que no son muchas las nenas a quienes les gusta viajar a esos rumbos, las trauman poniéndole 50% de atención a ellas y 50% al gol de Paté. Cualquier versión de Playstation, PS2, PS3, PSP, lo que sea, también está prohibida, ni qué decir de revistas o periódicos... eso sería el colmo. A concentrarse carajo.

  • De los paqueticos y demás… en las tiendas si lo ensucia lo paga, ¿cierto? Bueno, esta regla anda parecida, si usted lo ensucia, usted lo bota. El preservativo usado no es de las cosas más hermosas de ver que nos ofrece esta vida y el material genético embolsado debe ser SU responsabilidad a menos que la mujer exprese lo contrario. La sábana, la alfombra, la lámpara o el piso del carro NO son lugares aceptables. Lo amarra, lo hace un curuchito, lo envuelve y lo bota en el basurero. Dije. Imaginen que su media limonada no viva sola y entra la mamá a sacudir y se le pega en la aspiradora cierto elemento huloso y sus soldaditos saludan a la suegra de frente!! No, no, no.

    De los looks, apariencias, olorencias y eso… Damas, cuando nos regalen de esos viajes al Sur, seamos consideradas y despejemos el área de arbustos y demás vegetación excesiva que haga al pobre hombre verse cual Charles Chaplin con mostacho ajeno. No se trata de quedar como bebé, ni someterse al doloroso proceso de la cera “ahí” cada 3 días, es bajar un poquito la selva negra, eso le da mejor acceso a él y aumenta la sensibilidad en la zona. Es, como dicen los gringos, win/win. En otro ámbito, igual de importante… mis pequeños, los rapidines improvisados perdonan un tufillo a viernes de mucho calor en la oficina, pero por amor al Osito Bimbo (gracias Mile por esa expresión)… jaboncito, agüita y listo camarón. Hay reglas en la vida que se aplican en varios ámbitos, la siguiente es una de ellas: “Si huele feo está pasa’o” decían las viejillas con la comida, ¡aquí igual!! Aparte de que es un mata pasiones de los peores, un hedorcillo puede hacer al otro pensar que hay focos infecciosos o algo peor así que el acto se fue p’al carajo. Si saben que van a tener acción de antemano, una manito de gato y un poquito de aseo personal no caen nada mal. No confundamos la gordura con hinchazón, cuando hablamos de sexo sucio no hablamos de aromas hoscos a pesca’o encerra’o. También, si van con un mañanerito, busquen posiciones donde no se expongan a alientazos que pueden matar neuronas y sexronas.

    De los adjetivos calificativos… Este se refiere a comentarios fuera de lugar, antes, durante o después del bangeo. ¡Por favor!! Eliminen durante ese ratico de su cabeza las palabras, “llanticas”, celulitis, mondonguitos y cualquier aberración referente a la grasa depositada en cualquier parte del cuerpo de su pareja. “¿De quién chon esos chicharroncitos?” no solo matará el ánimo... después de decirle eso a la chic, yo que usté dormiría con un ojo abierto y escondería las tijeras de la casa. Tampoco se vale vanagloriarse en todo el barreal de ego; una expresión como “¿verdad que es el más grande que has visto?” no solo nos va a dar risa, sino que suena a egomaníaco com-pene-trado en su propio yo. El autocontrol de cada arruga de la timbita tampoco es sexy, y esto se da mucho en el género femenino que hasta niegan posiciones que podrían llevarlas al gloriOso momento porque así se me ve más la llanta, o queda viendo pa’l lunar que no me gusta. Si le están tocando el punto cósmico al mop, la arruga, la llanta y el lunar pasan a inexistentes ante la vista de él.

    De los accidentes y así… Si pegan la jupa, se caen de la cama o les da un calambre… ¿Que hacer? La etiqueta indica que es mejor actuar sin sobre-preocuparse, sin darle mucha pelota o haciéndose el buen ruso. No sea que aumente la congoja, y si es muy evidente o inevitable, se vale sonreír pero cuida’o y les agarra carcajada nerviosa porque se baja la bandera y el asunto se muere. Obviamente si ven que el zopapazo fue mucho, revisen el chichote y si se puede se sigue, no vaya a ser que quieran seguir {montando} el show y el otro tiene una pelota en la frente que empieza a cobrar vida propia. Una forma genial de evitar estos dolorosos percances: si van a cambiar de posición, se van a mover o sienten el calambre que ya casi, ya casi, ya casi, indiquen que es lo que quieren o están sintiendo, no vayan a confundir no hablar demasiado con no hablar del todo, comuniquen las varas, que se quede ahí porque ya casi, que más suave, que más duro, que la esta ahorcando, que no puede respirar, que siento la mitad del culo afuera y así.

  • De luces y ambientes Cuando la confianza es mucha y los encuentros ya son regulares, ya como que uno tiene su rutinita específica y ya sabe qué hacer, pero cuando son de esas primeras veces o únicas veces, el ambiente, los sonidos y la iluminación deben ser cuidados. Sea gentil y mantenga buena luz, ni muy muy, ni tan tan (a menos que lo prefieran oscurito o a purifica luz) y ponga una música suavecita, no sea polo, el perreo no es música para el ánimo de sexo salvaje. También, asegúrese de tener la música puesta cuando empiece la acción, no se levante a medio palo (o con el palo a medias) a poner música, le quitara tiempo e impulso.

    De los desvestimientos... Si se topa con un brassiere que ocupa combinación secreta y ágil manejo como caja fuerte, unos jeans con botones anti-secuestro, botas altas con zipper traidor o camisas con 1453.7 botones, no le dé miedo pedir ayuda. Agarre de la manito a su damisela y guíela hacia el lugar problemático. Nada como verlo luchar quince minutos en silencio contra esos brassieres cruzados: aparte de que a uno le da risa, se pierden momentitos de partido.

    De los de siempre, viejitos pero útiles…Como dice la campaña, “Déle campo a la cortesía”… Material genético en la cara, boca u otras áreas es tema de discusión y acuerdo previo. Visitas conyugales a Detroit también. No corra al baño “a lavarse” como si estuviera con alguien leproso, es incómodo y puede herir susceptibilidades. Tampoco es que se hagan un ocho después de cada colchonazo, pero hay que ser prudentes. Aruñazos, mordiscos y moretones también cuentan en las reglas de cortesía, no vaya a ser que el individuo o individua sean prestados y les alzan el pleito en otro lado, o simplemente nos les gusta la basureada que les pegan en la oficina al otro día. Hablando se abren Caminos Nuevos* y se llega a Roma, o mínimo al Edén* prometido. También, si a la damisela le gusta karaokear, por favor, ¡no empujen como si fuera inflador de llanta de bicicleta!! Compasión para la pobre mujer con los ojos llorosos de la exploración de amígdalas que le propinan. Aparte niños, acuérdense que la mandíbula tiene reflejos, si un reflejo les agarra en mal momento va y se cierra... y terminan en emergencias con aquello cual caimito maduro. Respire hondo, disfrute el viaje y no se arriesgue.

    Estas son hijos míos, algunas notillas de sentido común que, como que todo mundo sabe, nadie dice y pocos aplican… acuérdense que la cama es como el parque de diversiones: qué gracia tiene pasar todo el día metido dando las mismas vueltas en la Bocaracá? También está el laguito, las sillas voladoras y las conchas locas, si me entienden, ¿verdá? Me despido y “portesemen” regularsh, coman bien y vivan la vida como en cafetal que el mundo se acaba en el 2012.

Fotografía: Alejandro Ibarra
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