Troliando Por Chepe
Miércoles 7:15 a.m. esperando bus de Sabana Cementerio en Yamuni; Empieza a colapsar la avenida10 y desaparecen casi todas las camisas blancas y celestes. Al fin el vehiculo amarillo aparece por el este, 95 a las ásperas manos del chofer y el transporte hasta la CCSS se encuentra garantizado.
El bus no va rápido porque los camiones de la Municipalidad de San José invaden el último carril hacia el oeste, por el sur en las intersecciones se asoman mensajeros motorizados y taxis esperando el menor descuido para saltarse la luz roja porque el tiempo apremia y el trabajo es mucho. Al norte se ven las tensas calles que dan al paseo colon.
Ya estamos en el Cementerio de Obreros haciendo parada, una viejita de vestido color ceniza paga con tiquete amarillo, dos obreros con una caja de herramientas filosas y oxidadas esperan en las gradas mientras la señora recibe el paciente regaño del chofer “Mami no se me quede parada en las barras por favor”. Lápidas blanco y negro, vendedores de flores y mujeres de edad adulta haciendo trágicos intentos de trotar.
La Casa del Azulejo 20 minutos después de haber arrancado, cuando por arte de magia 4 carriles se convierten en 3 y la anarquía gobierna en la Avenida. Gritos, insultos y chiflidos por doquier a un triste Land Rover verde y rojo que quedo varado 2 metros después del semáforo.
Ya son las 7:46 y estamos frente a La Pacífica, mas adelante las aceras son propiedad de indigentes y adictos al crack desvelados y ansiosos. Parada y al sur aparece un costado de la Clínica Bíblica. El bus gira hábilmente al norte para toparse con una presa de 6 cuadras completas, algunos apurados escapan por la puerta trasera que el chofer olvido cerrar.
Después de la feroz batalla estamos en la Avenida Segunda que estalla en colores y olores; “Papa, yuca, gelatina” ya estamos frente a la CCSS y puestos al camino. El objetivo, llegar temprano a solicitar una cédula nueva ya que la ultima desapareció con el resto de la billetera en viernes de quincena.
A la izquierda las veteranas paredes del Teatro Nacional, esquivando personas y bolsas de basura encontramos la esquina noreste de la Plaza de la Cultura. Caminamos una cuadra y ya llevamos en las manos seis volantes de Institutos Pedagógicos, prestamos rápidos sin fiador y adivinos hechiceros que le arreglan la vida por 19.500 coloncillos.
El Casino Fiesta despierta la ignorante ambición de todos, mientras un grupo de calipso con viejos instrumentos interpreta la misma pieza de siempre.
Las paradas de San Pedro albergan ocho buses del sector este y casi cinco docenas de estudiantes universitarios.
Cansados por la caminata de 500 metros tomamos aire frente a Más x Menos de Cuesta de Moras; hay que tomar impulso por que la cuesta es empinada.
Son las 8:30am y llegamos a nuestro destino. Entramos al “moderno edificio” desorientados preguntamos al agente de seguridad si es el piso 3 o 4 al que debemos ir, el malencarado oficial no sabe explicarse así que es mejor investigar por cuenta propia.
Ya son las 8:48am y por fin llegamos “Solicitud Cédula” en un letrero azul y blanco.
La fila esta ordenada por el clásico sistema de sillas, 2 relucientes muchachas de ojos café esperan ansiosas tomarse la foto para su primer cedula, a la derecha un señor canoso e indignado por la espera.
A las 9:00am entramos a la cabina, nos atiende una mujer de no más de 45 con mirada opaca. “Siéntese derecho, vea la luz roja y firme”, solamente hay que esperar 8 días para poder retirar el indispensable documento.

2007/09/25 | manolete