De Cómo el Puerto Salvó Nuestro Fin de Semana
"Mae, que bueno ir al Puerto mañana, ah?" Y así inicia la travesía hacia la playa chuchequera.
Antes de ruliar .. se alista el bulto. No se le olvide el bronceadorcillo para agarrar alguillo de color. Hay que echar jabón y pasar al Pali por pilas para la cámara.
La levantada temprano es lo que mas cuesta pero finalmente se procede al lavado chino, aquí chi y aquí no, y vámonos. Apenas se emprende el viaje debemos pasar por el doloroso proceso del llenado de tanque y después de acordarnos de un par de diputados y las familias de los estimados funcionarios de RECOPE, nos adentramos a la pista.
Más de uno se echa un rolcito de camino para recuperar el par de horas de sueño, para luego despertarse en la primera parada obligatoria del viaje: Esparza. Que sabor un yodito…"mita, me regala un café con leche y un pinto con huevos patiados por favor?" Y la amable señora de la sodita vuelve con ese pintazo de arroz de un par de días que sabe a gloria …. Después del desayuno entran ganillas de cambiarle aguas, así que se procede a buscar la bomba más cercana o una sodita que por general dice: "No se presta el baño", así que compramos un paquete de cigarros y unos chicles solo para que nos dejen entrar. Generalmente, las féminas, una vez adentro nos acordamos que debimos hacer caso a mami de traer papel higiénico…. Que madre! Diay, a pulso…
Otro sueñito nos acerca al esperado destino, el puerto…. Nos despierta el calor y el olor a mar (o a pescado, depende que tan cerca del muelle se despertó). Empiezan a ser olvidades las llantillas (o la timba entera, las chemas y las blusitas de Hello Kitty van a dar a la joroba del carro.
Se procede a buscar parqueo y llega el sonido de un músico local. Don Tencho con su guitarra cruza todo el Paseo de los Turistas cantando a los cuatro vientos “Mujeres Divinas”, “Novia mía” y hasta “El Colesterol”, él le entra a lo que le pidan sus oyentes porque “Usted sabe, machita, hay que pulsiarla porque esta todo muy duro aquí, tengo que ver a la doña y los guilas”. Escuchamos un rato de su música y después de que posara para un par de fotos se aleja al son de sus cuerdas y sus botas muy sui generis de charro mexicano.
Al seguir caminando nos encontramos a Islandia Maria que nos deleita con un vigorón, su historia y un par de poemas improvisados. Nos contó que lleva 5 años vendiendo vigorón en el Paseo y que “le va muy bien, a veces se pone feo, pero hay que ver la vida con alegría porque qué pereza vivir ahuevado, verdad machita?” . En dos toques nos contagió de su entusiasmo ( a pesar de la dura tarea de pasar de pie desde las 9AM hasta “a veces las 9PM, porque hay veces que los gringos se amontonan y puede que haigan hasta fiestas que mandan a pedir sus boquitas de vigoroncito”). Aquí un extracto de la creatividad que nos robó una sonrisa:
Un poema al nombre propio
Islandia Maria
Le sirve cada día
Con versos y poesías y con mucha alegría
Si quiere encontrar el mejor vigoron de Puntarenas
Venga frente a la parada de San José
Para servirle con mucho gusto a uste
Y la identificación mía
Son dos lunares adjunto a la boca
El lunar grande y pequeñito
Para servirles con mucho cariñitoUn poema pa’q se olviden las penas
Es un afrodisíaco
Se come un vigoron y se gana un desodorante pa’l sobaco
Más potente que la viagra
Porque les quita la cara agria
Porque venir a Puntarenas y no comerse un vigoron
Es como quedarse en casa sentado en un sillón
Viendo en la televisión, una película de acción
O leyendo la Nación
Porque la tradición es un churchill, un vigoron
Para que diga que estuvo en Puntarenas
Aquí con versos y poemas
Donde se olvidan las penasY como hay que hacerle caso a los mayores, nos vamos en busca del churchill. De estos hay un puesto en cada esquina y ya con churchill en mano hay que hacer la parada obligatoria en el muelle. Un par de parejillas muy acaramelados viendo el atardecer se acomodan en la baranda mientras que un grupo de carajillos fascinados con la pesca de mecate juegan con un puño de pobres pescadillos en un balde.
Ya habiendo visto el atardecer en el Puerto nace la torpe , pero irresistible idea de irnos a Jaco…. Un par de horas de manejada y un baño de bomba mas y estamos en el Mayami Bich de Costa Rica… juepuña montón de anuncios de "Real State", un rotulo que anuncia la municipalidad de Jaco en inglés, tattoo shops, “beauty and estethic” salons (por aquello de una depilación de emergencia) y una Calle de la Amargura de bares en la arena anuncian que llegamos.
Hay que buscar chante para dormir, nos encontramos con el Apartotel Costarenas que ofrece aire acondicionado, parqueo y piscina. Que mas se le pide a la vida? Un piscinazo por aquello de mitigar el hornazo, una manito de gato y estamos listos para experimentar el “nait laif nocturno, ah?” según un amable guachi donde dejamos el carro.
Nos disponemos a escuchar musiquilla gringolada en cierto bar cerca de la entrada y .. oh sorpresa! además de bar funciona como casa de citas, a la pucha, "nos tomamos esto y jalamos verdad?". Habiéndonos recuperado de los 4 rojos por una cuba y una coca decidimos adentrarnos en otro barcillo de mediana clase con pooles y la vara…. Son las 11PM y el chante de uñas así que jalamos a otro lado…. Después de un par de bares mas y unos cuantos rojillos menos en la billetera terminamos en la taquería camino a la cabina porque ya entró la moncha.
Un poco etiliquiados y cansados de la volada de rueda procedemos a ruliar porque mañana hay que salir temprano pa’q no agarre la lluvia en el Aguacate.
El hornazo hace que milagrosamente nos levantemos temprano, el piscinazo de rigor y "ale a la pulpe por un Powerade" … Antes de partir, se hace parada merecida en el mar, baño flash y de vuelta para San José.
Un rolcito más de camino hasta que llegamos a Orotina, bajamos por los suvenirs... y llevamos cajetas de leche, semillas de marañon y toronja rellena pa’ mi aguela que le gusta esa vara. Un fresquito para el camino y un prestiño con dulce de tapa en lugar de miel.
Sabemos que estamos llegando a nuestra ciudad capital cuando se nos tranca la nariz y un par de ciudadanos nos pitan desde sus inquietios automóviles porque el verde se puso hace 50 centésimas de segundo. Ah! que bello es estar de vuelta!
Que lindo es salir de paseo en mi país!! Sus huecos con calles jamás amedrentaran la delicia de ver el verde de las montañas y saber que en un par de horas se puede llegar al mar, en la noche "pegarse" la fiesta y poder volver el domingo porque di, el lunes hay que ir a bretear.

2007/09/25 | julio